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Columna de Teresita

Día Mundial de la Poesía

(20 de marzo de 2012)
 
 

Llega la primavera y con ella, la celebración del Día Mundial de la Poesía, el festejo que en todas las lenguas, exalta la palabra, la más bella construcción del pensamiento que transforma las emociones y dibuja pinceladas en el alma. Celebrar a la poesía, es celebrar la libertad y la vida.

Año con año, cada 21 de marzo, la UNESCO invita a mujeres y hombres del mundo a enaltecer, con el lenguaje escrito, la sensibilidad humana que grita la desesperación del sediento y calla la pasión; desnuda en estrofas, la fragilidad del tiempo y contempla la brillantez de la luna en el otoño. Todo cuanto el hombre crea, se vuelve cercano. Ningún verso mancilla la pureza del significado, al contrario, seduce con su música al intrépido cazador que se pierde en la oscuridad de la madrugada, bajo la niebla del alba. La poesía es un canto de esperanza.

Como dice el soneto de Vicente Echeverría del Prado:

 

Seas mi vida, santa poesía, 
música de la imagen, claro velo 
tras del que una vorágine de cielo 
abre la noche desmayando el día.
 
Sé tú la que haga de la fuente mía 

dureza pura de cristal de anhelo,

suavidad sobre cármenes de vuelo

y rama de temblores en umbría.

 

Dame la nota que tu cumbre lleva

a las torres bucólicas del alba

cuando un alto silencio se desnieva.

 

Salva para mi verbo lo que salva

del surco, el aire que a jardín eleva

el campo de humildades de la malva.

 

Ante la plaga de amenazas, crisis económicas, sublevaciones y levantamientos en el orbe, la humanidad se desliza por el borde de la descomposición, resiste los errores de gobernantes y se niega a perecer ante el acoso destructivo de las armas nucleares y la hambruna. Lo más humano de la humanidad es el pensamiento y el lenguaje, existencia que esboza la palabra y nutre el espíritu, sin esquivar la pequeñez de la tierra, emerge la poesía como diosa, enigma de la existencia del hombre que desviste anhelos y emociones. La poesía es inagotable. Es presente, esperanza y recuerdo.

Gracias a la generosidad de los cantores del amor y la vida, el alma se desnuda y la belleza de la palabra renace día a día; lenguas y culturas, mujeres y hombres elogian la delgadez de la existenciay la esperanza de la paz en las naciones. En tiempos de incredulidad, la mentira se apodera de individuos y de masas; la violencia perturba la armonía y rasga con su filo la delgadez del silencio. ¿Por qué sociedades enteras convulsionan? ¿Dónde quedó la verdad? ¿Quiénes atentan contra la libertad? Cuando el hombre calla, la mudez enjoya la impotencia; la poesía resurge, abraza la injusticia y condena las desigualdades.

Si bien es cierto, que la poesía es una manifestación artística a través de la palabra, su creación revitaliza al hombre, porque su esencia transforma lo real, imagina lo inimaginable, contempla la finitud y la continuidad del tiempo. Mientras haya vida, habrá poesía.

Dejemos en las manos de niños y jóvenes, la luz de la sabiduría que los acompañe y aleje de las plagas que carcomen la mente y el corazón; pongamos ante sus ojos, nuevos paisajes para gozar y sorprenderse del canto de los grillos, el vuelo de las abejas, el aleteo de las mariposas, la sencillez de los tulipanes, el vaivén de la solas, la rapidez de los peces o la tersura de una rosa. Volver a sentir curiosidad por las catarinas, las estrellas y la redondez de la luna, espejeándose en el agua.

Leer y escribir poemas, suavizan el odio y el rencor; abonan perdón y llenan de pasión el corazón. Gracias a los poetas por delinear los colores de la voz en acuarelas y dejar en el caudal de los versos, un canto que apasiona y el llanto que adormece.

Celebremos a la bendita poesía que habita en el alma, luminosa y transparente.

San Francisco de Campeche, Cam. Marzo de 2012

 
 
 
Texto: enviado por Teresita Durán Vela, 20/03/2012 // Foto: Santiago Canto Sosa, 2005