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Columna de Teresita

Carnaval. Recuerdos de alegría

(14 de febrero de 2012)
 

Fotografía del recuerdo. Archivo personal

 

Las fiestas carnestolendas son parte de las tradiciones de varios lugares del mundo: Río de Janeiro, Venecia, Nueva Orleáns, Quebec, Veracruz, Miami, Mazatlán, Mérida, Campeche, Calkiní y Bécal, por mencionar algunos. Desde hace muchos años, en esos territorios, el carnaval, es una de las fiestas más esperadas por la población; ocasión especial para celebrar con alegría y color, la fantasía de la realidad y con éxtasis, las pasiones de la humanidad, más allá de razas y culturas.

El carnaval es un festín popular, combina colores, música, disfraces, desfiles y alegría, al compás de ritmos afro-antillanos, cumbias, merengue, zamba, lambada, etc… movimientos sensuales y entusiasmo desbordante.

Durante los días de la celebración más colorida del año, los bailes expresan toda combinación de movimientos corporales; los disfraces, la representación imaginaria de alguna época de la historia, aunque también se usan para emular o en forma sarcástica, hacer alusión a alguna figura pública o personaje. Debajo de los trajes, mujeres y hombres –de todas las edades- se atreven a esconder el rostro y alguna parte del cuerpo, con vistosos modelos, producto del ingenio de diseñadores y modistas. Así, se aprecian bordados brillantes, pedrería, telas transparentes, plumas, sombreros, coronas, tocados, capas, penachos, entre tantos estilos de vestuario, confeccionados por manos creativas de los artesanos de la tela.

En el estado de Campeche, desde Bécal hasta Palizada –pasando por Isla del Carmen-, el espectáculo de la fantasía es parte de la tradición, incluso, los pequeñines son vestidos con atuendos acordes a su edad; adolescentes, jóvenes y adultos se organizan en grupos, para disfrazarse o bailar en las comparsas. Cada día y noche de carnaval, es un agasajo a la libertad -“todo con medida, nada con exceso”-. Para los campechanos, el carnaval es parte de la herencia de los españoles.

Por ejemplo, en los municipios del norte del estado y Hopelchén, para el sábado de carnaval, el bando y la vaquería son las principales actividades. La influencia de las jaranas está presente en lanoche de vaquería; las mujeres visten con elegancia el terno yucateco y los varones portan indumentaria blanca, sombrero de jipi, paliacate rojo y alpargatas chillonas, para zapatear al ritmo de 3x4 y 6x8 de compás. Afortunadamente, esa noche la población disfruta de la música de la orquesta, el baile de la cabeza de cochino, los Aires del Mayab y al sonido de los voladores ¡Qué empiece la vaquería!

Desde hace muchas décadas, nuestro Carnaval es singular, su distintivo está en la infinidad de actividades; lo valioso de esa tradición no radica en la contratación del artista de moda, sino en el júbilo para participar con entusiasmo en las comparsas, veladas de coronación de los reyes, bailes y espectáculos para todo el público.

En estas celebraciones dedicadas a la alegría, las fiestas de la carne y el pecado son momentos pasajeros para enterrar al mal humor, divertirse sanamente, compartir con la familia, convivir con los amigos, disfrutar los bailes y llenarse de la magia de nuestro carnaval, porque al final sólo permanecen recuerdos de alegría…

 
 
Comparsa Las españolas (Bécal, 1956).- Grupo de señoras. Concepción Martín de Villanueva, Juana Chí, Bertha González de Pérez, Jesús Lavadores, Zoila Brito de Vera, María Canto de Montero, María Canto Carballo, entre otras. Músicos: Santiago Canto y Gualberto Salazar.
 
 
 
 
Texto y fotos: enviados por Teresita Durán Vela, el 14 de febrero de 2012