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Columna de Teresita

Leer, ¿para qué?

(10 de noviembre de 2011)
 
 

El libro es un extraordinario vehículo para transportarsea sitios desconocidos, tierras lejanas y paisajes por descubrir. Puede ser una novela, monografía, un cuento, quizá una antología de poemas, una biografía o un informe científico; en las páginas de los libros convergen palabras entre líneas que se transforman en realidades imaginarias y significados.Un libro atesoraideas y la sensibilidad de quien, a través de la escritura simboliza el pensamiento.

Los libros no son simples objetos que llenan anaqueles o adornan libreros de caoba, son entes culturales que nutren el espíritu y amplían el saber. Representan intelectualidad y placer. Su contenido puede ser tan diverso como la variedad de las plantas y exquisito antes de un sueño placentero.Es tal la importancia del libro para el aprendizaje personal y el desarrollo cultural de los pueblos, que en México, desde 1979 –por decreto presidencial- se estableció el Día Nacional del Libro, una medida formal para enunciar el interés de nuestra nación para exaltar las bondades de los libros y fomentar la lectura. En torno,a esa disposición, se han sumado infinidad de intenciones gubernamentales para cambiar la cultura del mexicano; programas institucionales con inversiones cuantiosas, diseños editoriales, leyes, precio único de libros, equipamiento de instalaciones, ediciones especiales de acervos para la población infantil y juvenil, así como paraestudiantes de educación superior o para los usuarios de las bibliotecas públicas, acciones poco impactantes. En una declaración del promotor Eduardo Robles, insistió que esos “programas no están haciendo lectores”, en su momento, dicha sentencia, sacudió la opinión pública y a los administradores de las políticas de estado, –y quizá hasta ahora-.

En mi opinión, no basta con dotardecentenares de colecciones y nuevos títulos, acervos con diseños de alta tecnología, si los lectores en esos sitios son invisibles y el responsable de las bibliotecas no lee; mejoras a la infraestructura no son determinantes para mejorar, urgen estrategias permanentes para la formación de lectores y la concientización de una cultura lectora. La lectura no es nada más para la escuela, es para la vida.El hábito de la lectura no se impone, se inspira. Así como, la sensibilidad artística e infatigable sed de conocimientos inspiró a Sor Juana Inés; la fecha de su natalicio – 12 de noviembre- motivó la oficialización del día nacional del libro, para evocar la pasión literaria y admirar la grandeza de los libros; reconocer a escritores mexicanos, cuyo legado enriquece la literatura hispanoamericana y dignifica a la patria.

Cuando existe la convicción de que leer te conduce al horizonte del saber y te acerca al disfrute de la vida misma, no hay pretextos ni obstáculos para acercarse a los libros. La lectura puede convertirse en un acto gratificante, una práctica diaria, no importa, si se es poco lector, lector esporádico, lector preferencial de revistas, periódicos, libros escolares o literatura, lo ideales ser lector, con hábitos y competencias que permitan al lector, usar lo que lee en la vida real, pero además, que ese uso sea exitoso y eficiente para los logros que cada uno se propone. En la actualidad, los contextos de lectura son parte sustancial del entorno. En ese sentido, leer va más allá de una simple decodificación, de un escueto hábito o de una tarea escolar. El día del libro es nuestro país, puede ser un generador de nuevas ideas, programas innovadores o proyectos escolares para intensificar el fomento de la lectura.

Agradezco a los lectores de estas líneas, su tiempo e interés, y los invitoa sumarse al compromiso ciudadano, para hacer dela lectura, una actividad favorita en la familia, el mejor hobbiey uno de los momentos divertidos en la escuela o con los amigos; pues, así como navegar por Internet, ir al cine, escuchar música, ir a la disco, hacer deporte o salir con los compañeros, son actividades recreativas y relajantes; también la lectura es un pasatiempo agradable. Les aseguro que la lectura de libros es un placer infinito, los libros dan intimidad; una lectura libre, autónoma, ejercida como forma de vida, es una afición placentera y de satisfacción personal.

San Francisco de Campeche, Cam. 10 noviembre de 2011.

 
 
 
Texto e imagen: enviados por Teresita Durán Vela, 10 de noviembre de 2011