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Columna de Teresita

Leer para aprender

(27 de septiembre de 2011)
 
Celebración del Día Nacional de los Libros del Rincón, en la escuela "Pedro Pablo Arcila" (27/09/2011)
 

La diversidad de actividades que el hombre realiza, pone en juego capacidades y potencialidades que la naturaleza le ha conferido, la inteligencia es la herramienta humana más sofisticada; gracias a ella, se relaciona con el entorno y se aproxima al conocimiento. Para aprender, las personas, hacen uso de su cuerpo, el cerebro, la mente y el corazón. Gracias a esos elementos, los niños desde edades tempranas, se asoman al horizonte del saber y se zambullen en las profundidades de los significados de la palabra.

Gracias a la creación de la imprenta hasta nuestros días, el libro es por excelencia un medio seguro para viajar por tierra lejanas, arribar a nuevas civilizaciones y recorrer caminos llenos de sabiduría. La lectura se convierte en pasaporte sin restricciones para explorar pueblos, ciudades, países y continentes, idiomas y culturas. Es tal, la funcionalidad de la lectura en la vida de las personas que con ella se asegura el tránsito por fronteras y en el tiempo.

Los libros y la lectura son como manantiales, dejan correr en el caudal de palabras, historias y aventuras que despiertan curiosidad; si te acercas a ellos, salpican con emociones y si te atreves, puedes bucear y encontrar pececillos de colores, enormes corales, algas y tesoros submarinos; en cada travesía por las páginas de los escritos, la seducción de la palabra sorprende a la soledad, reta a la imaginación y a veces aniquila a la depresión.

Es tal su influencia en el aprendizaje y el conocimiento de mundo durante la infancia, que la iniciación por esas mágicas historias de cuentos de hadas, encantan no solo a pequeños sino hasta los adultos, quienes se sorprenden por la curiosidad de los niños con que suelen anticipar sucesos o inventar finales a cada cuento. La gran mayoría de padres y madres no considera la lectura como una práctica familiar en la que pueden participar los chiquitines; narrar sucesos, inventar cuentos, describir lugares, crear adivinanzas, relatar aventuras, leer libros, revistas, periódicos, letreros, cartas, recados, anuncios o las envolturas de los productos de la tienda, resultan actividades de la vida diaria que bien pueden aprovecharse para modelar el acto de leer y así sembrar la semilla del gusto por la lectura. Si todos los días, al menos 15 o 20 minutos, un adulto leyera para los niños de la casa, imagine cuanto tiempo durante su infancia se convirtiría en una maravillosa experiencia lectora. Leer en familia es una muy buena opción para alimentar lazos afectivos y de convivencia, además de promover el desarrollo de hábitos buenos para el estudio.

La familia y la escuela son dos espacios que bien pueden aprovecharse para practicar la lectura y fomentar de esa manera, la imaginación y el aprendizaje. En el hogar, los padres, hermanos mayores o abuelos, pueden organizar los momentos para compartir con los más pequeños; en el aula escolar, el maestro o la educadora tiene la posibilidad de crear situaciones didácticas o entornos lúdicos para motivar al descubrimiento de los libros y atreverse a viajar entre líneas, abrir las ventanas del conocimiento y explorar espacios inimaginables. Para que eso ocurra, necesitamos padres y maestros lectores, que disfruten la lectura y se comprometan a fomentar una cultura lectora, pues leer no es sólo para estudiar, sino para crecer y aprender durante la vida, es una habilidad manifiesta como parte de las competencias para el aprendizaje permanente.

Desde 1986, la Secretaría de Educación en un esfuerzo por dotar a las escuelas de acervos bibliográficos, material didáctico para promover la lectura en los estudiantes de educación básicos, implementó el Rincón de lectura y dotó con ediciones especiales, obras de literatura infantil y juvenil a las escuelas, los “libros del rincón” forman parte desde 25 años, de una colección de títulos interesantes en las bibliotecas escolares. Actualmente, el Programa Nacional de Lectura realiza en todos los estados, diversas acciones para impulsar el fomento de la lectura. Precisamente, el pasado 25 de septiembre, a nivel nacional, se efectuaron en los jardines de niños, escuelas primarias, de educación especial, secundarias, centros de educación indígena y afines, actos conmemorativos alusivos a los 25 años de los libros del rincón. Si tiene hijos en edad escolar, no dude en visitar la escuela más cercana, solicitar a la directora o maestro, le permita conocer los libros del rincón, quizá hasta se ofrezca de voluntario para ir a leer a la escuela de sus hijos. ¡Sería un buen ejemplo! Si lo prefiere, también puede realizar algún préstamo a domicilio de algún título para leer en casa con su pequeño. Recuerde, la educación es una labor compartida entre padres y educadores; leer es una práctica escolar y puede ser una agradable tarea familiar.

 
Celebración del Día Nacional de los Libros del Rincón, en la escuela "Pedro Pablo Arcila" (27/09/2011)
 
 
 
Texto: enviado por Teresita Durán Vela, 27/09/2011 // Fotos: William Montero Tun