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Columna de Teresita

Al adulto mayor, con respeto

(26 de agosto de 2011)
 
 

La vejez es una etapa del desarrollo humano, no todos los que nacen llegan a ella. Los hábitos sanos, alimentación saludable y la calidad de vida de la persona, es garante para celebrar muchos de años. Quienes llegan a ese momento de su existencia, pueden hacerlo en buen estado emocional y mental, otros, a lo mejor con algunas carencias y debilidades. Cuando eso sucede, el entorno familiar se vuelve paño ideal para cubrir las necesidades de los ancianos y fuente de compañía. Los adultos mayores son seres con vastos recuerdos, sensibles, deseosos de afecto.

Como dice la canción… “como han pasado los años”… Cuando los años se acumulan, los cambios no pueden ocultarse, la piel pierde firmeza, aparecen arrugas, una que otra mancha sobre el dorso de la mano, en el rostro, el antebrazo y… enseguida se notan las huellas de tantos cumpleaños. No se diga, de la velocidad para caminar, ésta cambia drásticamente, aquella rapidez de gacela, se esfuma; el andar se vuelve lento, y a veces, tembloroso. Fueron tantos pasos en caminos diferentes, colinas que subir, espinas que librar o piedras que brincar, miles de kilómetros recorridos, algunos con barreras y otros libres de obstáculos, como hayan sido, fueron senderos con rumbos diferentes. Ya en el último tramo, el vigor se mantiene y la esperanza de seguir no desaparece.

Los adultos mayores representan sabiduría, transportan un arcón de saberes, es la propia escuela de la vida, su fiel consejera; por muy difícil que haya sido el pasado, conocimientos sustentan aprendizajes. Las experiencias son como el cristal para mirar el porvenir, la lupa para admirar riesgos, el termómetro para medir la intensidad de las emociones. A lo largo del recorrer por la vida, los adultos mayores simbolizan principio de trascendencia. Reconocer su sapiencia y esfuerzos, es una manera de exaltar su trabajo en el presente que hoy disfrutamos, a todos ellos muchas gracias por dejar estelas de espíritu emprendedor, vigoroso y decidido. En señal de gratitud, comparto unos pensamientos:

El fresco de la aurora llega a la fragilidad del cuerpo, aquel cuerpo fuerte, hoy está arropado por el calor de una cobija; apenas el amanecer da muestra de su majestuosidad ¡un día más! ¡qué alegría, la bendición de tener otra oportunidad, sentir el palpitar del corazón, escuchar el trino de las avecillas, ver el brillante astro rey… suspirar, exclamar ¡gracias Dios mío! (Nadie sabe si verá el inicio de un otro día, si el Creador regala esa alborada, la dicha de sentirse bendecido será realidad).

 
 

Valiente adulto mayor, que en tu andar surcaste colinas, llanos y praderas, el verde de los laureles pinta el horizonte; bajo tus pies descalzos, la tierra pródiga te sostiene. A tus pequeños ojos con muestras de cansancio, pequeñas luces chispean: girasoles, mañanitas multicolores y narcisos.

A ti adulto mayor que disfrutaste un mar de alegrías, conserva la sencillez de la sonrisa y pinta en tu rostro, la ternura. Si alguna vez, del dolor y la tristeza, fuiste prisionero, abandona las cadenas que atan pasajes tormentosos, mejor atrapa con las manos mariposas y en las noches, cuando duermas, ilusiones.

Tu que conservas la armadura de mil batallas, convierte cada día en una hazaña, porque tienes el espíritu triunfador que aniquila abandono y soledad; levántate victorioso de ese encuentro, nada detenga tu fe, ni oscurezca tu mirada por las lágrimas. Toma el bastón y camina, abre las ventanas y la puerta, verás pasar al pequeño o a otro anciano, el mundo existe y tú eres parte de él, también te pertenece. Si aún puedes bailar, ¡baila! ¡canta de alegría!

Adulto mayor, recibe bendiciones que perduren y conserven la magia del saber, porque eres sabio y de ti muchos aprenden.

Adulto mayor, eres inspiración de sueños…

San Francisco de Campeche, Cam. 25 agosto 2011.

 
 
 
 
Texto: enviado por Teresita Durán Vela; 26/08/11 // Foto: Departamento de Comunicación del Ayuntamiento de Calkiní; 2011