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Columna de Teresita

Juventud en riesgo

(8 de agosto de 2011)
 
 

Desde diciembre de 1999, la Organización de Naciones Unidas aprobó el decreto para dedicar a la juventud, un día internacional que convocara a los pueblos a impulsar políticas a su favor. Educación, empleo, salud, deporte y cultura, son rubros principales de atención para ofrecer alternativas de desarrollo humano e integral. Las muchachas y muchachos son el presente de las naciones, en ellos está la fuerza y la energía para transformar la realidad; sus capacidades encumbran el potencial necesario para hacer de cada comunidad un sitio ávido de progreso.

Los jóvenes campechanos no son la excepción, es cierto, que la amenaza de redes peligrosas como drogas y delincuencia, influye en forma perjudicial en sus vidas; agentes que entorpecen aspiraciones y truncan proyectos de superación. La situación ha encendido luces rojas en las familias y escuelas, también en los niveles de gobierno.

La población joven hoy día, anda en busca de alternativas para estudiar, encontrar trabajo, divertirse, arriesgarse a lo desconocido, -incluso se adelantan a la procreación sin responsabilidad- estas son algunas de las experiencias que si bien no pueden generalizarse, vale la pena considerarlas como vigentes, pues según el nivel sociocultural o la comunidad de origen, la aproximación con los riesgos es menor o mayor, según sea el caso.

Es lamentable, enterarse de casos de adolescentes y jóvenes sometidos a bandas del narcotráfico, prostitución, vandalismo o grupos delictivos que atemorizan a la ciudadanía; se convierten en grupos cautivos, insensibles a la vida humana, incrédulos de toda forma de paz, renuentes al orden y a la libertad. Esa es la otra cara de la juventud. Aquellos que no consiguen espacio en las escuelas, ni tienen oportunidad de una vacante, pero sí tienen, la obligación de criar a un bebé o a un pequeño indefenso, sienten como la desesperación ahoga y la necesidad presiona. Ante esas circunstancias, ¿Qué hacer para disminuir esos casos? ¿De qué manera el Instituto de la Juventud y el gobierno en sus tres niveles puede intervenir para mejorar la situación?

Cuando se habla del día internacional de la juventud, casi siempre, vienen a la mente: eventos musicales, campeonatos deportivos, jornadas, campañas, concursos de grafiti, foros, presentación de iniciativas para mejorar condiciones, entre otras tantas actividades. Las ideas son aceptables, lástima que sean temporales. La existencia de dependencias creadas exclusivamente para la atención de la juventud ven limitados sus ámbitos de ejecución, seguramente si implementan programas permanentes de prevención y atención en los diferentes ámbitos, reforzado con acciones de servicio a la comunidad y a la familia, muchos de nuestros jóvenes se alejarían de las adicciones (alcoholismo, drogadicción, tabaquismo), tendrían la oportunidad de vivir en forma inteligente y con valores, la realidad fuera real y no imaginaria, pues aquellos que se sumergen en la fantasía o alucinación, crean mundos imaginarios e irreflexivos que los aísla del presente y aleja del futuro.

En estos años, se amplían horizontes para el conocimiento y el intercambio cultural, opciones existen, medios tecnológicos acercan a otros contextos; sin embargo, para aquellos que tienen esa posibilidad, la vida no está resuelta. La carencia de valores éticos y un vacío de espíritu, las expectativas para un futuro mejor y una vida digna, ponen en peligro el crecimiento y desarrollo sano. La etapa de la juventud no sólo es un tiempo de vida, sino un estado del espíritu.

Los que hoy somos adultos, fuimos jóvenes, y corresponde a padres, educadores, guías espirituales, amigos y familiares, brindar manos para construir el presente y contribuir con el futuro de los que se encargarán de crear la generación de este siglo. Todo joven tiene derecho a una vida en paz, a la búsqueda de su realización personal y superación.

Las ideas que expreso a través de este rotativo –que amablemente lee usted- son puentes entre la realidad amenazante de muchos jóvenes y el desprendimiento familiar, que entorpece la comunicación entre las generaciones. Acercarse a ellos es atreverse a conocer su mundo, temores, necesidades y desafíos; lograr confianza y respeto intergeneracional, es abrir la puerta del mundo de los jóvenes de esta década: saber de antros, artistas y ritmos de moda, tendencias, ipod, mp3, amigos virtuales, sexo, condones, sustancias ilegales… ya no son tabú. Prohibir a la juventud de ahora su conocimiento, equivale a ocultar la realidad.

San Francisco de Campeche, Cam. 8 de agosto de 2011.

 
 
 
Fuente: Texto enviado por Teresita Durán Vela; 08/08/2011 // Foto: Santiago Canto Sosa; 2003