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Columna de Teresita

Recuerdos de vida

(18 de julio de 2011)
 
 

La historia de cada hombre y de cada mujer es sorprendente, en cada etapa del desarrollo humano, las circunstancias y contextos, influyen en la formación de la personalidad y el carácter. En la vida de las personas suceden infinidad de eventos, algunos alegres, otros no tan agradables; ambos, ocupan un lugar en la memoria y edifican recuerdos inolvidables a lo largo de los años.

La vida es como un viaje, tiene varias escalas y en cada estación, hay mucho que disfrutar y aprender, también tantas cosas por compartir y enseñar. Sin embargo, cuando se aproxima la vejez, brota un torrente de anécdotas escondidas en alguna partecita del ser. Evocar esos pasajes es como volver a retratar esos paisajes memorables o aquellas noches de romanticismo, sintiendo la fresca brisa de la bahía; admirando la redondez de la luna y la compañía de las estrellas. El azahar de los naranjos perfuma los atardeceres y la fragancia de las rosas, se impregna en el beso de los enamorados. Llegar a la vejez, es deslizarse al cauce de una gran cascada de vivencias, no para zambullirse en las tristezas sino para sentir nuevamente la frescura de la aurora y desde lo alto volver a mirar el sol.

Con la finalidad de valorar las experiencias de los adultos mayores, rescatar sus valores y vivencias, la asociación civil Juntos por Campeche, invitó a las damas campechanas y caballeros a compartir odiseas que a lo largo de sus vidas tejieron su presente, y hoy, son parte valiosa del pasado. “Cuéntame tu vida” es una invitación a desenvolver los recuerdos, volver a sentir la emoción de la infancia, travesuras de la adolescencia y pasión de juventud.

La convocatoria del certamen “Cuéntame tu vida” atrajo la atención de campechanos de los once municipios, se abrió la ventana para apreciar en la línea del tiempo, los ayeres de gente valiosa y llenar un arcón de sorpresas, héroes y heroínas. La edición 2011 de este reencuentro, tuvo como ganadora del primer lugar a la champotonera, Guadalupe Aguilar Lara, con el relato “Yo, Gilda”; segundo lugar del municipio de Campeche, Ana Deifilia Pinto Cuevas, con el texto ¿Tú serás siempre joven?; y el tercer lugar correspondió a María Irma Canto Herrera, con el escrito “Entre cardos, ortigas y rosas” de Calkiní. Sin lugar a dudas, la sensibilidad puso a flor de piel, secretos y emociones. También fueron dignos de mención honorífica, “Mi soledad y mi felicidad” de la autoría de María Esperanza Ayora y Ávila; “Diario memorial” de Manuel Jesús Collí Canché y “Vivir para contar, contar para vivir” de Carlos Maximino Medina Gómez. Tantas historias personales convertidas en lecciones de vida, ejemplo de sabiduría, para la nueva generación.

El gozo de recrear los capítulos anteriores de una historia, la alegría de vivir para compartir las enseñanzas, son una bendición para seguir celebrando la generosidad del Creador y fortalecer la fe para un mundo mejor. ¡Gracias por compartir recuerdos de vida!

San Francisco de Campeche, Cam. 18 de julio de 2011.

 
 
 
Fuente: Texto enviado por Teresita Durán Vela; 18/07/2011 // Foto: enviada por Teresita, 2008