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Columna de Teresita

Fiestas populares

(15 de julio de 2011)
 
 

La región del Camino Real es rica en fiestas y tradiciones. Cada población –según fieles católicos- venera al patrono o patrona, con festividades religiosas y paganas. En ese marco, se organizan eventos artísticos, bailes populares, corridas de toros, exposiciones y venta de artesanías y productos típicos, entre otras actividades. El ambiente de fiesta se recrea en cada hogar, las familias se reúnen, conviven con amigos e invitados de otras ciudades y poblaciones aledañas.

Durante los días de fiesta, la plaza principal se convierte en el escenario principal para instalar atracciones mecánicas, diversos puestos, juegos infantiles, etc… el Palacio Municipal luce adornado, pues es el lugar donde se efectúan la vaquería y los bailes. Desde Tenabo hasta Bécal, alguna fiesta se realiza. Las festividades en los municipios de Calkiní, Hecelchakán y Tenabo, son parte del pasado y presente de la historia regional; en cada lugar, durante esos días, la rutina se modifica: locatarios y abastecedores del mercado público se esmeran por tener productos variados. Las propietarias de almacenes, dueños de tiendas o zapaterías, procuran adquirir mercancía nueva para ofrecer a la clientela. Estrenar zapatos, una joya o ropa, es parte de las costumbres. La mayoría de las familias se prepara económicamente para esas fechas.

Los habitantes de cada población esperan los días festivos, para divertirse; los niños se emocionan con la llegada del carrusel, los cochecitos; para los adolescentes, el remolino o la rueda de fortuna es adrenalina pura; las muchachas lucen coquetas para cautivar a los toreros durante las corridas; los jóvenes esperan conquistar a la amiga de la hermana o a la sobrina del padrino, para invitarla al baile. Los adultos esperan revivir sus años de noviazgo, y los abuelitos, escuchar algunas piezas musicales de la orquesta.

La noche de la vaquería, las mujeres se preparan para lucir sus ternos multicolores, los huipiles más coloridos se visten en el día para la procesión del Santo Patrono o la Virgen del pueblo. Algunos hombres de campo, estrenan sombrero o alpargatas. Para las generaciones de este siglo, un jeans salva el estreno. Cuestión de épocas, al fin y al cabo, la fiesta del pueblo es de todos, cada quien se divierte a su estilo y de acuerdo a su bolsillo.

Las fiestas del Camino Real son parte del patrimonio intangible, riqueza cultural y bien histórico, etnográfico de pueblos y ciudades; su preservación y enriquecimiento es posible, en la medida que pueblo y gobierno local, participen y asuman el compromiso de conservar el legado de sus antepasados, proteger la herencia que dejarán a sus descendientes.

En cada pueblo campechano, el pasado se vuelve presente. En estos días, con la finalidad de preservar costumbres y juegos tradicionales, se ha organizado la feria en honor a San Diego de Alcalá en la Villa de Bécal; el esfuerzo colectivo de un grupo entusiasta de mujeres y hombres del barrio que lleva el nombre del santo, han puesto esmero en la organización de actividades para niños, jóvenes y adultos. La fiesta taurina regresará al ancestral ruedo con palcos, fabricados por la gente de campo, experta en esos menesteres. La presencia de las embajadoras engalanará los bailes populares y otras presentaciones artísticas.

Justo en la frontera norte del estado, está Bécal, puerta de entrada al emigmático Campeche, tierra de fiestas y tradiciones.

San Francisco de Campeche, Cam. Julio de 2011.

 
 
 
Fuente: Texto enviado por Teresita Durán Vela; 14/07/2011 // Foto: Santiago Canto Sosa; 2009