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La celebración en estos días por el fin de cursos
y graduaciones forma parte de las actividades escolares y sociales.
Momentos que se convierten en júbilo para quienes lograron
sus propósitos, sin embargo, esos instantes no siempre
son el final de la vida escolar; por el contrario forman parte
de una etapa en la historia profesional o proyecto de vida.
Como dicen algunos, “cada persona es arquitecto de su
propio destino”, en la medida que cada quien abraza su
propio compromiso de crecimiento y trascendencia, impulsa sus
propias fuerzas en la búsqueda del conocimiento y la
experiencia, para construir con bases firmes y principios sólidos
para su porvenir.
Mirar
el futuro, tener una visión clara con acciones establecidas,
tiempos definidos y metas a alcanzar, guían el proyecto
ético de vida, para quien se autovalora como ser capaz
de aprender, servir y crecer espiritualmente. El éxito
no llega por casualidad, requiere disciplina, perseverancia,
automotivación y espíritu de superación.
En
estos días, miles de estudiantes concluyen un ciclo escolar,
quizá un nivel educativo o la carrera, esos pasos, son
grandes movimientos encaminados al logro de los anhelos. Aunque
no siempre, los resultados son los deseados, no significa fracaso,
por el contrario, indican en qué punto se debe mejorar,
lo recomendable es considerarlo como oportunidad de comenzar
de nuevo. Como afirma George Lucas “las oportunidades
son como la salida del sol. Si esperas demasiado, las perderás…”
El
éxito no se regala, se obtiene a base de tenacidad y
voluntad, ingredientes básicos para el llegar a la meta
deseada. Hace unos días, tuvimos una muestra de esa combinación
de elementos en un grupo de muchachos, los jugadores de la selección
mexicana en la Copa Sub-17, hicieron gala de sus fortalezas
para obtener el primer lugar y coronar su esfuerzo con la copa
mundial en su categoría. Sirva ese ejemplo como aliciente
para que los jóvenes estudiantes, concentren su energía
y tenacidad en la aspiración de ver realizados sus sueños.
El desánimo aumenta la desmotivación pero no mata
la fuerza interior para claudicar.
Desde
este espacio y con estas palabras, comparto con los recién
egresados de las escuelas de educación superior, la celebración;
con los estudiantes en general, los exhorto a redoblar esfuerzos,
clarificar sus proyectos y vivir en armonía con sus deseos,
pues tienen la extraordinaria oportunidad de estudiar, prepararse
para enfrentar el futuro, adquirir las competencias necesarias
para la vida y tener un excelente desempeño laboral más
adelante. Recuerden “el éxito inicia en el
momento exacto en que el hombre decide lo que quiere comenzar
a hacer para alcanzarlo” (Roberto Flavio).
Posiblemente,
aparezcan nubarrones, rocas, escasez de recursos o envidias,
esas amenazas, serán pasajeras; afrontarlas significa
actuar con madurez e inteligencia. Los invito a no desfallecer,
ni dejar morir sus ilusiones antes de mirarlas.
¡Enhorabuena jóvenes!
San
Francisco de Campeche, Cam. Julio de 2011. |