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Columna de Teresita

Éxito. Motor de desarrollo personal

(14 de julio de 2011)
 
 

La celebración en estos días por el fin de cursos y graduaciones forma parte de las actividades escolares y sociales. Momentos que se convierten en júbilo para quienes lograron sus propósitos, sin embargo, esos instantes no siempre son el final de la vida escolar; por el contrario forman parte de una etapa en la historia profesional o proyecto de vida. Como dicen algunos, “cada persona es arquitecto de su propio destino”, en la medida que cada quien abraza su propio compromiso de crecimiento y trascendencia, impulsa sus propias fuerzas en la búsqueda del conocimiento y la experiencia, para construir con bases firmes y principios sólidos para su porvenir.

Mirar el futuro, tener una visión clara con acciones establecidas, tiempos definidos y metas a alcanzar, guían el proyecto ético de vida, para quien se autovalora como ser capaz de aprender, servir y crecer espiritualmente. El éxito no llega por casualidad, requiere disciplina, perseverancia, automotivación y espíritu de superación.

En estos días, miles de estudiantes concluyen un ciclo escolar, quizá un nivel educativo o la carrera, esos pasos, son grandes movimientos encaminados al logro de los anhelos. Aunque no siempre, los resultados son los deseados, no significa fracaso, por el contrario, indican en qué punto se debe mejorar, lo recomendable es considerarlo como oportunidad de comenzar de nuevo. Como afirma George Lucas “las oportunidades son como la salida del sol. Si esperas demasiado, las perderás…”

El éxito no se regala, se obtiene a base de tenacidad y voluntad, ingredientes básicos para el llegar a la meta deseada. Hace unos días, tuvimos una muestra de esa combinación de elementos en un grupo de muchachos, los jugadores de la selección mexicana en la Copa Sub-17, hicieron gala de sus fortalezas para obtener el primer lugar y coronar su esfuerzo con la copa mundial en su categoría. Sirva ese ejemplo como aliciente para que los jóvenes estudiantes, concentren su energía y tenacidad en la aspiración de ver realizados sus sueños. El desánimo aumenta la desmotivación pero no mata la fuerza interior para claudicar.

Desde este espacio y con estas palabras, comparto con los recién egresados de las escuelas de educación superior, la celebración; con los estudiantes en general, los exhorto a redoblar esfuerzos, clarificar sus proyectos y vivir en armonía con sus deseos, pues tienen la extraordinaria oportunidad de estudiar, prepararse para enfrentar el futuro, adquirir las competencias necesarias para la vida y tener un excelente desempeño laboral más adelante. Recuerden “el éxito inicia en el momento exacto en que el hombre decide lo que quiere comenzar a hacer para alcanzarlo” (Roberto Flavio).

Posiblemente, aparezcan nubarrones, rocas, escasez de recursos o envidias, esas amenazas, serán pasajeras; afrontarlas significa actuar con madurez e inteligencia. Los invito a no desfallecer, ni dejar morir sus ilusiones antes de mirarlas.
¡Enhorabuena jóvenes!

San Francisco de Campeche, Cam. Julio de 2011.

 
 
 
 
Fuente: Texto enviado por Teresita Durán Vela; 14/07/2011 // Fotos: Santiago Canto Sosa y Dpto. de Comunicación del Ayuntamiento de Calkiní, 2011