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(12 de octubre de 2009)
 

Casa Maya de la Poesía. Un aniversario más...

 

La literatura es un verdadero puente entre la sensibilidad humana y el entorno; permite a través de la palabra escrita, comunicar experiencias, sentimientos e interpretaciones del mundo real. El verso es una de las formas expresivas del pensamiento, cobija las emociones de los escritores. Particularmente, las composiciones poéticas permiten recrear la belleza de la lengua; no importa el tipo de construcción o estilo de versificación, su calidad singular otorga seducción y magia para encontrar las imágenes sobrepuestas en el papel. El poema es una manifestación de libertad. Gracias a la obra de mujeres atrevidas y hombres valientes, la poesía vive; cada escritor dice lo suyo, elogia lo propio de sus emociones, el entorno, como si fuera lo más asombroso: la naturaleza.

La escritura transforma sentimientos y refleja sutilmente la espiritualidad del ser humano. La poesía se ubica justo en la impregnación que en medio de todos los seres, la naturaleza concreta en el hombre. La voz de cada poeta es la sonrisa del alma, alimento de pensamiento y savia intelectual que transparenta metáforas o define arquetipos.

La magia de la poesía une voluntades y enlaza compromisos, para celebrar todo lo que de ella emana; por eso, en torno a ella, la Casa Maya de la Poesía (Capítulo Campeche) es una agrupación de hombres y mujeres con ideologías diversas, historias que coinciden en la misma pasión. El poeta Brígido Redondo con el firme deseo de reunir a escritores y amigos de la poesía de la Península de Yucatán, así como a destacados literatos mexicanos e hispanoamericanos, cada mes de octubre –desde hace 35 años-, la capital del estado alberga a quienes atienden el llamado del escritor campechano, para compartir trabajos, disertar sobre algún tema relacionado sobre la poesía, conocer el trabajo de los mejores exponentes y presentar libros. La Casa maya de la Poesía, ha creado espacios para continuar descubriendo la seducción de las palabras a través de los versos; además está reconocida como Capítulo correspondiente de la Academia Iberoamericana de Poesía.

Desde 1975 a la fecha, el espíritu de poetas y amigos de la poesía, celebra el gozo de esta manifestación libre, humana y sensible, cuya misión es la finalidad de la divulgación de la obra poética escrita en español. Gracias a la perseverancia de su Director General, al apoyo moral de Doña Carmen de la Fuente (Presidenta Honoraria) y a la solidaridad de poetas, declamadores y amantes de las letras, año con año, la Casa Maya abre sus puertas para recibir nuevos amigos, ventanas para mirar otros horizontes, más allá de dificultades económicas y nubarrones, porque hacer versos es un pretexto para el exilio del alma y los recuerdos.

Este año celebra otro Aniversario, más de tres décadas de existencia, dedicadas a la construcción de andamios para avanzar en el estudio de las formas clásicas de la versificación: el soneto, las décimas, los haikús. Durante ese tiempo, los viajes entre letras y rimas, han dejado lecciones y satisfacciones; por ejemplo, las Asociaciones Campechanas de la décima y del haikú, son dos entidades activas, cuyos logros estimulan el compromiso para seguir sembrando las semillas de ambas formas poéticas. También, domingo a domingo en el suplemento Pleamar del periódico Crónica, se publican poemas en “Pliegos de Casa Maya de la Poesía”.

Hoy día, es tiempo de abrir los ojos para mirar la vida, disfrutar la belleza de la naturaleza, regocijarse en la quietud del mar y mirar con fe, la claridad de la luna, aun en las noches más oscuras, encontrar el destello de la esperanza en cada estrella o en los días más difíciles de nuestra existencia. Y la poesía es una invitación para “seguir viviendo, ella llena el alma de un impulso fundamental” (B. Redondo).

Enhorabuena a poetas, socios e invitados por cristalizar sueños y tender redes, crear lazos para seguir elogiando la belleza de la lengua española.

¡Felicidades Casa Maya!

San Francisco de Campeche, Cam. Octubre de 2009.

 
 
Texto enviado por Teresita Durán Vela, el 11 de octubre de 2009