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(9 de enero de 2009)
 

La crisis de año nuevo y sus efectos en la economía familiar

 

Ha iniciado el año 2009, cada vez más cerca de la primera década de este milenio y con más acontecimientos poco gratos para la humanidad; en la mayoría de las naciones del planeta, la crisis económica está afectando directamente el crecimiento industrial y los programas laborales; se trata de un efecto generalizado, pues no sólo varía el estado de las instituciones bancarias, casas de bolsa y grandes empresas, sino que también genera desempleo y éste afecta la economía familiar. El asunto es de riesgo para la estabilidad social en los países en vías de democratización y de extrema pobreza como en África. El fenómeno de la recesión impacta a millones de personas y países de todos los continentes.

En el caso particular de México, la situación es para tomar medidas urgentes; por lo pronto, el Presidente de la República, ha tomado una serie de iniciativas para aminorar tal impacto; sin embargo, ante la contingencia, los mexicanos habremos de modificar prácticas de consumo, regular el presupuesto familiar, evitar la avalancha de ofertas crediticias y promociones de cero intereses; administrar racionalmente el salario y crear un propio sistema de ahorro. Al menos, las personas que perciben un salario tienen la posibilidad de diseñar su propio plan semanal o quincenal; para quienes perciben diariamente el pago por sus servicios, también habrán de minimizar sus gastos en función de sus percepciones. Desde luego, para cada persona o familia, la situación será particular; no así, para el grupo de los acaudalados, diputados, senadores, secretarios o gobernantes en los tres niveles de gobierno, pues sus jugosos ingresos, compensaciones, dietas y extras, poco les hará sentir la crisis. Tanto para unos como para otros, será cuestión de voluntad, modificar temporalmente su estilo de vida: evitar gastos innecesarios y otros que podrán hacerse después.

Si usted tiene el hábito del ahorro y una educación financiera en su plan de vida, las repercusiones podrán afectar levemente; no así, para quienes, no se han apropiado de estos recursos culturales.

Hace unos meses, tuve en manos el número 14 de la revista Educación y Cultura (octubre 2008), cuyo tópico central fue “Educación financiera”; en sus páginas encontré unas recomendaciones de la Secretaría de Economía, para que los padres inculquen el hábito del ahorro en sus hijos, mismas que me permito compartir con usted: “procure que sus hijos estén al tanto de lo que se gasta”, “déles una determinada cantidad de dinero a la semana y bríndeles algunas pautas a seguir para administrarlas”, “evite otorgarles constantemente préstamos, ya que si los hace, sólo reforzará la creencia de que los padres tienen acceso a cantidades ilimitadas de dinero”, “establezca metas y prioridades con los hijos”, “no les dé todo lo que pidan”, “enséñeles qué es, para qué sirve y cómo se hace un presupuesto”, entre otras. ¿Cree usted que puede poner en práctica estas sugerencias? Entonces, no lo piense más. ¡Actúe ya!

El 2008 finalizó con inestabilidad en los estados financieros, para este año, ya se anunciaron medidas para aliviar la contingencia monetaria: precios congelados, programas de empleo temporal, asistencia social y médica, entre otras; ojalá que ante tal emergencia, también la regulación de los apoyos para los partidos políticos en este año electoral, atienda a la prudencia y sensibilidad, pues el desgaste de la finanzas por tantas campañas publicitarias, viajes de políticos, mítines y regalos en abundancia, dañará aún más la situación, ¿usted que opina amable lector?

Estas ideas las expreso con respeto, con el propósito de reflexionar juntos sobre la realidad que acompaña el inicio de este año y hacer un balance de la situación económica familiar; tener proyectos con base a la realidad, por lo pronto, seguir con pasos firmes para alcanzar las metas en este 2009.

San Francisco de Campeche, Cam. 9 de enero de 2009.

 
 
Texto enviado por su autora. 9 de enero de 2009