Inicio de la página
Comentarios, artículos, columnas...
 
(22 de septiembre de 2008)
 

Razones para vivir en paz

 

Después de la segunda mundial, la búsqueda insistente de la paz, fue un gran esfuerzo de los gobiernos para iniciar la reconstrucción de pueblos y ciudades; el nacimiento de una época difícil a mediados de siglo, el establecimiento de acuerdos y pactos intercontinentales, para sostener la fragilidad del progreso y la tranquilidad. Sin embargo, intereses políticos y tecnológicos, afectaron indirectamente los convenios internacionales y establecieron sistemas económicos para dar paso a la guerra fría. Las armas cambiaron, en lugar de tanques de guerra, se expandió el comunismo y el capitalismo; el bloqueo comercial se consolidó y la exploración del espacio, fue el principal reto científico.

En las últimas décadas del siglo XX, el muro de Berlín cayó; vino la desintegración de la URSS, Japón despertó, China renació, Estados Unidos amplió su poderío; América Latina hasta hoy, se ahoga entre la corrupción de sus gobiernos, la dictadura y la pobreza; África sobrevive entre hambrunas y SIDA, Medio Oriente vive en el caos, terrorismo y fanatismos. ¿Y México? ¿Qué hicieron los mexicanos con los Sentimientos de la Nación, los principios de la Carta Magna, la Cartilla Moral y los Derechos Universales del Hombre?

Hoy día, la República Mexicana no está en paz. Reina la inseguridad, las redes del crimen organizado, narcotráfico e impunidad, minan los territorios estatales y dañan las instituciones; desde la familia –célula básica- hasta corporaciones de justicia y seguridad. La vida de los mexicanos experimenta una etapa de caos e inestabilidad. Los tiempos de paz familiar, empiezan a extinguirse en varios hogares; la relación de ternura entre los novios, poco a poco se está convirtiendo en “noviazgos con violencia”; las diferencias ideológicas entre partidos políticos, aumenta con movilizaciones, atentados a las instituciones; la figura del Presidente de la República es blanco de insultos y descalificativos, ¿y los valores dónde quedaron? ¿Desaparecieron en el siglo anterior? ¿Alguien los prohibió?

Estamos en medio de escenarios inimaginables; la juventud es vulnerable a las adicciones; los padres y madres es escudan en el trabajo –y sin querer se ha roto la comunicación con los hijos- , la escuela ha perdido la brújula de la disciplina, las autoridades matan la confianza de sus gobernados y algunos policías son cómplices de los delincuentes. Entonces ¿cómo volver a vivir en paz? ¿Dónde han quedado los valores morales? ¿Podrá la familia recobrar su función educadora? Una tarea pendiente. Cada individuo, puede empezar a escribir su historia personal y la de su familia.

Ante lo incierto que parece el presente, nuestros sentidos están atentos a los estímulos del entorno; también los sentimientos impulsan actitudes positivas y buenas acciones, tanto en la vida personal como en la de los demás; por eso, sí vale la pena, apostar una educación en valores en el hogar, que refleje buenos hábitos y costumbres, en la calle y la comunidad. Si bien, el peligro ronda y las personas han perdido el valor a la vida y el respeto, es necesario impulsar acciones positivas, ¡es hora de la prevención! ¡Tiempo de unidad! ¡Tiempo de paz! Aún cuando los hechos negativos atentan contra la estabilidad social, sus repercusiones hacen un presente incierto.

La convivencia, fraternidad, solidaridad, respeto y amistad son normas básicas para las relaciones humanas, entre pueblos y naciones; principios para la vida social y desarrollo mundial. Con base a esos postulados, la Asamblea General de las Naciones Unidas, propuso a los países integrantes del Consejo y demás civilizaciones, la declaración del Día Internacional de la Paz, una disposición que alienta a fortalecer los ideales de la paz en todos los órdenes sociales; por lo que a partir del año 2002, cada 21 de septiembre, se procura una plegaria colectiva para el cese al fuego: así como el respeto entre hermanos, territorios vecinos, grupos religiosos, comunidades enteras y familias.

Ya lo decía Juárez “El respeto al derecho ajeno es la paz”, un postulado vigente en pleno Siglo XXI; sentencia el respeto, como valor fundamental para el logro de la paz, condición para una verdadera vida en armonía y garante de seguridad para la humanidad. No dejemos al olvido, el “Día de la Paz”… hagamos lo posible para vivir con ella siempre.

San Francisco de Campeche, Campeche. 8 de septiembre de 2008.

 
 
Texto enviado por su autora. 22 de septiembre de 2008