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(8 de septiembre de 2008)
 

Clima de inseguridad y temor. Un riesgo latente para Campeche

 

Durante décadas, el ambiente de paz social y tranquilidad predominante en la Península de Yucatán, se convirtió en el principal motivo para descansar del stres citadino de otras ciudades mexicanas. Yucatán, Campeche y Quintana Roo, fueron estados privilegiados no sólo por la bondad de la naturaleza, sino por el asentamiento de una de las grandes civilizaciones mesoamericanas: la cultura maya.

Al paso de los años, la migración de familias del interior del país hacia estos lugares, el crecimiento urbano, el desempleo y la diversidad cultural que reina en la población actual de esas entidades, ha creado una mezcla de costumbres, estilos de vida, valores culturales e idiosincrasia divergente, factores que vulneran las normas de convivencia social y alteran las relaciones entre los vecinos de la comunidad. Tales circunstancias, aunadas a la pobreza, crecimiento del narcotráfico, delincuencia organizada y corrupción en los cuerpos de policía, han ocasionado grave deterioro en la vida de campechanos y yucatecos.

Los hechos lamentables vinculados con el asesinato de agentes de la policía de Ciudad del Carmen y lo ocurrido en las últimas semanas en la capital yucateca, han creado un ambiente de inseguridad y rompimiento de la paz social; eventos que si bien, alteran la tranquilidad y alimentan el temor, se acentúan con la información a diario de secuestros, “levantamientos”, homicidios y “mensajes” a los directivos de la seguridad pública. El ambiente creado rápidamente, por tantos sucesos sangrientos, marca un cambio en la vida cotidiana; un fenómeno que está modificando las prácticas de inteligencia de los cuerpos de seguridad, la dinámica en la vida de las familias y el fortalecimiento de vigilancia para proteger a las autoridades. ¿Cuánto durará esta etapa de incertidumbre y temor ciudadano? ¿Alguien imagino el crecimiento del narcotráfico y su empoderamiento en estas latitudes?

En verdad, la situación es de alto riesgo para todos; cada día que pasa, es una verdadera pesadilla. Hasta ahora, el gobierno federal con la colaboración de los estados y municipios, han creado un frente común, para combatir la delincuencia; acciones que durante años se realizarán para erradicar el peligro que acecha en todas las poblaciones. Nuestro México está lastimado por el narcotráfico, la delincuencia organizada, la inestabilidad social y la falta de ética de los impartidores de justicia y policías; la erradicación de la corrupción, el amor a la Patria y una vida en valores, pudieron ser las mejores armas para evitar tanta crisis.

No se puede tapar el sol con un dedo ni minimizar los hechos violentos que ocurren todos los días; el Ejército Mexicano y personal calificado, combaten las 24 horas, en busca de sicarios, secuestradores, traficantes de droga, mercancía pirata y víctimas -mujeres, niños y hombres- mientras otros, actúan en contra de sus principios –poniendo en alerta a los grupos de delincuentes. La situación es grave, una realidad inesperada, una historia de película… pareciera que los temas de las películas de los hermanos Almada, en escenarios del norte de la nación –que por años caracterizó al cine mexicano- ahora se han expandido hasta el sureste de la República.

Los que vivimos en la Península de Yucatán, percibimos el acecho de la inestabilidad, extrañamos la tranquilidad en nuestros pueblos y ciudades; añoramos aquellos años de seguridad, sin temor a ser asaltados, dudamos de los foráneos, empezamos a vivir con desconfianza. Muchas familias lamentan lo difícil que se ha vuelto la vida en este rincón mexicano.

En estos tiempos de incertidumbre y temor colectivo, es inevitable aislarse de la realidad; con prevención, denuncias y participación, los ciudadanos podemos colaborar. Aunque suene a comercial “no dejes que las droga llegue a tus hijos”, es un exhorto a todos los padres y madres de familia; un llamado para impedir que más mexicanos se vuelvan adictos a las sustancias prohibidas: cocaína, mariguana, éxtasis, anfetaminas, etc… no queremos un México como Colombia, defendamos nuestra tierra, cuidemos nuestro estado, el hogar de nuestra familia, la herencia de los abuelos…

Este año, Nuestro México celebrará su independencia, teñido de rojo; pero no por la sangre de sus héroes, sino por la sangre de más víctimas. Que el grito del 15 de septiembre, sea por ¡Viva México en paz! ¡No a la violencia!

San Francisco de Campeche, Campeche. 8 de septiembre de 2008.

 
 
Texto enviado por su autora. 8 de septiembre de 2008