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(14 de agosto de 2008)
 

Alianza por la calidad de la educación básica. Pasos firmes

 

La educación en el siglo XXI, representa uno de los desafíos sociales de primer orden; es también, uno de los pilares básicos para edificar el futuro de la humanidad. La educación es un derecho universal y constitucional; por tanto, factor de justicia y equidad, fundamento para el desarrollo integral del ser humano, que permita desarrollar las competencias necesarias para mejorar la manera de vivir y convivir en una sociedad cada vez más compleja; sólo así, a través de la educación, las personas podrán acceder a una vida de oportunidades.

México, al igual que otros países, habrá de reorientar su modelo económico, fortalecer las políticas públicas y transformar el Sistema Educativo Nacional, tareas prioritarias para el gobierno federal, los estados y la participación del gremio magisterial, a través del Sindicato Nacional de Trabajadores para la Educación; sin duda, con la participación razonada y comprometida, podrán modificar y poner al día al sistema educativo.

La modernización de la educación mexicana, no se limita a la adquisición de mejores instrumentos tecnológicos, materiales de importación, aulas climatizadas o lo último en informática; la modernización, va más allá de las condiciones materiales. Requiere de otras variables: fortalecimiento curricular en todos los niveles, formación, capacitación y actualización docente, políticas institucionales basadas en la gestión y participación social, techo financiero sólido que garantice la seguridad del empleo, con mejores prestaciones y garantías a los maestros, que genere las condiciones para minimizar el desempleo, pero al mismo tiempo, fortalezca la educación pública e invierta el presupuesto necesario para dar respuesta a la diversidad étnica, social y cultural de los pueblos de mexicanos.

“La educación es la fuerza del futuro, porque constituye uno de los instrumentos más poderosos para realizar el cambio” (Mayor, 1999); por eso, es necesario derribar las barreras burocráticas entre las instituciones, mejorar las relaciones y la coordinación SEP-SNTE; reformular políticas y programas educativos, dar continuidad a programas y proyectos, con base a resultados alcanzados; realizar reformas y ajustes –necesarios- en los niveles educativos, buscando siempre la congruencia en la formación integral del ciudadano y el perfil de egreso de los educandos, desde la educación inicial hasta la educación superior. En la antesala de los cambios, la educación es una prioridad. El proceso iniciado desde 1992, para la modernización de la educación básica, no debe detenerse; cada iniciativa o programa, es un paso hacia el futuro, hacia la educación del siglo XXI, por eso, debemos avanzar.

La evolución de las sociedades, atienden a cambios naturales en la vida de nuestra país, las condiciones de cada momento histórico y sus exigencias, demandan transformaciones profundas en las políticas de los gobiernos, en la administración de las instituciones y en el funcionamiento de organizaciones sindicales; en la educación misma, en las familias y las personas, son fenómenos dinámicos, en constante evolución; por tanto, apostemos al cambio, preparándonos para asumir los retos de la educación actual.

Recientemente, pasos importantes se han dado en busca de la transformación de la educación mexicana, por ejemplo, el SNTE ha planteado “Un nuevo modelo educativo para el México del siglo XXI”, documento que contiene las conclusiones y propuestas del IV Congreso Nacional de Educación y del 2° Encuentro Nacional de Padres de familia y Maestros; mismo que bajo el lema “Educar es el camino”, sostiene líneas básicas para la actualización del sistema educativo y la calidad de la educación, la formación y profesionalización de los docentes, equidad, participación social, vinculación entre educación, economía y mercado laboral, por citar algunas. Cabe señalar, que con la puesta en marcha de la Alianza por la calidad de la educación (mayo 2008), se abren nuevos horizontes, ante el desafío de este siglo; se han propuesto cinco ejes estratégicos: modernización de centros escolares, profesionalización de los maestros y autoridades educativas, bienestar y desarrollo integral de los alumnos, formación integral para los estudiantes y evaluar para mejorar. Cada uno de ellos, plantea también, los acuerdos para operar la tarea compartida entre la SEP y el SNTE, una alianza estratégica.

Una disposición emanada de dicha Alianza, por ejemplo, corresponde al “Ingreso y promoción de docentes, directores, supervisores”, para tal efecto, el ingreso y promoción de las nuevas plazas y vacantes será por la vía de un concurso nacional público de oposición convocado y dictaminado en cada entidad federativa. Esta medida, es valorada en forma positiva por los aspirantes; criticada tal vez, por la disparidad entre el número de solicitantes y la cantidad de plazas disponibles; sin embargo, es una estrategia para contrarrestar el desempleo en los maestros, trasparentar la asignación de los recursos, evitar el tráfico de influencias, venta de plazas, el amiguismo y el cáncer de la corrupción que tanto daño a hecho a instituciones y organizaciones sindicales.

La aplicación de dicho procedimiento –en su primera edición- rebasó las expectativas, tan sólo en el estado de Campeche, más de dos mil profesores, tramitaron la solicitu correspondiente, con el anhelo de obtener una plaza inicial y ser parte de la nueva generación de docentes; otros, acudieron, en busca del incremento de horas, para completar su tiempo y/o mejorar su percepción salarial. Aunque el número de vacantes es muy inferior a la demanda, sirva esta medida para modificar los proyectos en la formación de maestros, disminuir la matrícula en las escuelas normales, optimizar los recursos financieros, asignar al personal docente en la escuela y comunidad que se requiera, evaluar las competencias profesionales para ejercer la docencia y valorar que tener un plaza de maestro para desempeñarse en escuelas públicas, es una responsabilidad social, no un patrimonio familiar heredable.

La Alianza por la calidad de la educación, es la plataforma que este momento, se ha construido para repensar el proyecto educativo y transformarlo; más allá de una firma protocolaria, están las bases del futuro de la educación mexicana, los medios para cimentar los conocimientos, valores y habilidades para la vida de las nuevas generaciones. La educación es responsabilidad de todos y todos son protagonistas y agentes del cambio.

San Francisco de Campeche, Campeche. 14 de agosto de 2008.

 
 
Texto enviado por su autora. 14 de agosto de 2008