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(30 de mayo de 2008)
 

Calidad de la educación. Compromiso de todos

 

En mayo de 1992, la Secretaría de Educación Pública y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación,  suscribieron la firma del Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica, con el aval del Gobierno Federal; esta medida generó muchas dudas en el gremio magisterial, en las entidades federativas y los sectores de la sociedad; representó una decisión clave para sostener la reforma educativa de finales del siglo XX. Fueron tres ejes principales los que fundamentaron aquel histórico Acuerdo: la reorganización del sistema educativo nacional, la reformulación de contenidos y materiales educativos y la revaloración social de la función magisterial; estas vías estratégicas, después de 15 años, son cuestionables: ¿mejoró la calidad de la educación? ¿La reforma a los Planes y Programas de estudios concluyó? ¿Los conocimientos, habilidades y actitudes de los alumnos son congruentes con el perfil de egreso? El desempeño de los maestros es el esperado? ¿Qué faltó? ¿Por qué los resultados fueron diferentes a las metas programadas? ¿Faltaría presupuesto o las entidades federativas no optimizaron los recursos a favor de la educación de su gente? ¿Cómo influyó el Comité Nacional del SNTE en la situación actual de la educación? ¿El colectivo de profesores se dio cuenta de lo que ocurría?, etc... tantas, tantas preguntas "abiertas, públicas" no se respondieron oportunamente, quedaron sin ser atendidas. Borrón y cuenta nueva.

Este año –igual  que en 1992- en el marco de las actividades de celebración del Día del Maestro, el Presidente de la República, la Secretaría de Educación Pública, con el aval del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, presentaron la Alianza por la calidad de la educación, ante la presencia de Gobernadores, Secretarios de Estado, maestros, padres de familia, empresarios, legisladores y otros invitados especiales.

Esta Alianza, es un estrategia de la política  pública “Vivir mejor”; se apuesta a la educación, como medio para el desarrollo humano, social, económico, político y cultural, -dicen- un medio para hacer de la educación pública, factor de justicia  y equidad, para que todos los mexicanos aspiren a una vida de oportunidades.

De acuerdo a las declaraciones de funcionarios, ésta es una decisión estratégica, “ impulsar la transformación del sistema educativo para mejorar la calidad de la educación”; para los periodistas, un tema de discusión inagotable; para los maestros, asunto pendiente para estudiar  y para los padres de familia, quizá, la esperanza de un cambio.

Según se señala en  documentos oficiales, portales de información, materiales distribuidos por el SNTE y otros medios; los ejes centrales de esta nueva Alianza, se sostienen en tres pilares: uno, la modernización de centros escolares (infraestructura, equipamiento, tecnologías, gestión y participación social); dos, profesionalización de los maestros y autoridades educativas (ingreso, promoción, incentivos, estímulos) y tres, bienestar y desarrollo integral de los alumnos (salud, nutrición, acceso, permanencia, reforma curricular, evaluación). Cada uno de los ejes, tiene una serie de acciones, programas y acuerdos, para cumplir las metas establecidas. Según  las fuentes de información consultadas, hay  mucha tela de donde cortar; es más, la heterogeneidad de aspectos, enfatiza la complejidad para la operación de cada parte del proceso de la Alianza.

Aún, cuando resulte complicada la interpretación de este proyecto gubernamental, lo cierto, es que ha generados críticas en lo sectores sociales, incluso, cuestionamientos en la base trabajadora del SNTE; infinidad de dudas, respecto a las prácticas tradicionales y costumbres locales del magisterio. Sin el deseo de anticipar una actitud de fracaso, considero urgente, el análisis y valoración de la información; es conveniente que en todos los niveles y sectores educativos, se ofrezcan foros o espacios informativos para conocer lo que  a partir del 15 de mayo de 2008, rige la orientación de la educación mexicana. Las reuniones masivas no son el único medio para dar a conocer la Alianza; ojalá cada integrante del gremio magisterial tenga la información impresa.

La situación aún no es clara para muchos, pero sí, es evidente la continuidad de un proceso de construcción –pendiente- que debe atenderse con responsabilidad por todos los actores de ese gran Sistema Educativo Nacional. Las firmas de convenios, son parte del protocolo; las actitudes y valores de los encargados de la administración pública, será determinante, para avanzar; también será indispensable, la participación de  maestros,  padres de familia y los alumnos.

Esperemos  con esta iniciativa, que los gobiernos estatales se pongan las pilas, para fortalecer la educación local; que cada quien, piense en la calidad de formación de su gente, disponiendo de las capacidades, habilidades y valores de sus funcionarios, para hacer su propia alianza a favor de la educación; un Estado que no invierte en educación, y no apuesta a ella, tiene una población con bajas expectativas y recursos, para  crecer y progresar.

La educación es un medio para obtener una vida  digna; cumplamos cada uno, con la parte que le corresponda; sólo así, en corresponsabilidad, uniendo esfuerzos, haciendo alianzas, podremos avanzar… Campeche y todo México, merecemos algo mejor para el Siglo XXI.

San Francisco de Campeche, Campeche. 28 de mayo de 2008.

 
 
Texto enviado por su autora. 28 de mayo de 2008