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(27 de mayo de 2008)
 

María Lavalle Urbina. Mujer ejemplar del siglo XX

 

La participación activa de las mujeres en la vida de México del siglo XX, fue el advenimiento de una cruzada intensa a favor de las causas feministas, de la reivindicación de los derechos humanos y el comienzo firme de una transformación ideológica, basada en los principios de justicia, equidad y género.

Una época de crisis social, política y económica mundial, cuyos alcances, repercutieron en la construcción de una nación, seriamente lastimada, en sus sectores populares; al margen del progreso y de la educación. Escenarios precarios en las comunidades rurales, cacicazgos, explotación de trabajadores, latifundios, desorden político y un ambiente –sumamente- complicado para el México de 1900.

Ante la antesala del movimiento social de la Revolución, en provincia, ve la luz primera, el 24 de mayo de 1908, una pequeña, a quien sus padres –el Lic. Manuel Lavalle C. y la Sra. Esperanza Urbina Alfaro- llamaron María. Hoy a cien años de su natalicio, aquella niña nacida en el barrio de Guadalupe de la capital campechana, se ha convertido en  personaje digno de admiración, ejemplo de lucha, símbolo de trabajo, mujer universal…

Al celebrarse el primer centenario de su nacimiento, el Gobierno del Estado y el Congreso Local, como forma de reconocimiento al legado y trabajo de tan destacada campechana, en la docencia, política, administración pública y carrera diplomática;  a partir, de ahora, es considerada “Benemérita del Estado” y las letras de su nombre, han sido grabadas para siempre en el recinto legislativo; su presencia silenciosa, vivirá por siempre, en las páginas de la historia de su Campeche querido, el México de su época y el mundo por el que trabajó incansablemente a favor de la igualdad y la justicia.

María Lavalle Urbina, promotora incansable de la verdad y la libertad del pensamiento; su ardua labor dedicada a la defensa de los derechos humanos, la sitúan como personaje clave, en las vías de construcción de una vida democrática y del humanismo moderno.

Sin lugar a dudas,  sus esfuerzos a favor de  iniciativas nacionales e internacionales, la disposición del gobierno mexicano y su participación en  foros y conferencias mundiales,  fueron testigos  de la voz firme de tan  distinguida dama; reconocer en sus ideas, la llama incandescente de la justicia social. Con pasos firmes, avanzó a cada una de las plataformas políticas, llegó a ocupar cargos importantes, tanto a nivel nacional como internacional; en cada, oportunidad, María Lavalle Urbina, levantó la voz, para opinar, criticar y proponer, hacia dónde dirigir los esfuerzos políticos y las soluciones ante las necesidades de la sociedad mexicana.

Son innumerables los cargos desempeñados, condecoraciones recibidas, premios, distinciones y  reconocimientos obtenidos; es más, su trayectoria y  legado, han sido motivo de estudios de investigación, referencias de su vida y obra, asuntos interesantes para escribir páginas y páginas de su autobiografía; como lo han hecho, Carlos Justo Sierra Brabata en la obra “Tributo a María Lavalle Urbina” o Evangelina Berrón Castillo, en el libro “María Lavalle Urbina. Cronología de una mujer universal” –por citar algunos-.

Sus años de perseverancia a favor de las mujeres y la familia, abrieron la brecha, para continuar, construyendo los medios legales, las vías políticas y las condiciones indispensables, para una vida digna para todos; su férrea voluntad y su valor de acero, jamás la doblegaron. Su vida es ejemplo de constancia. Una mujer adelantada en su tiempo, siempre valiente.

A cien años de su nacimiento, María Lavalle, sigue siendo, referencia viva  y ejemplo permanente, para las mujeres de todas las latitudes;  luz brillante en el firmamento campechano, hija predilecta del Estado y Benemérita de esta tierra.

Los campechanos tenemos a la mujer revolucionaria y generosa; mujer ejemplar del siglo XX.

Honor a quien honor merece.

 

San Francisco de Campeche, Cam. 27 mayo de 2008.

 
 
Texto enviado por su autora. 27 de mayo de 2008