Propicie que se reúnan en casa. Una buena manera es darles facilidades para que hagan reuniones en la propia casa para que puedan platicar con intimidad, escuchar música, tomar sus bebidas favoritas, ver una película. Grábense esto: el hijo adolescente que está a gusto con su familia trae a sus amigos a casa.
Vigílelo constantemente. Es importante no mantener al hijo bajo permanente vigilancia pero tampoco descuidarse, lo ideal es mantener una atención que parezca indiferente pero que nos procure suficiente información sobre la clase de amigos con los que se relaciona.
Dedica tiempo para estar juntos , compartiendo alguna actividad y conversando sobre ello (acompañarles a sus partidos o actividades extraescolares, a clase, yendo juntos al teatro o al fútbol).
Comparte alguna preocupación personal con tu hijo y pidiéndole su opinión (temas al alcance de su edad: problemas de trabajo, de salud, etc.)
Respete su intimidad y sus silencios , sin intentar hacerle hablar de algo que no quiera. No presionarlo y mantenerse receptivos para que el joven sepa que puede contar con el apoyo de los padres.
Forja una amistad cercana con tus hijos. Si no lo han hecho todavía, los padres deberían forjar una amistad cercana, honesta y franca con sus hijos. Los jóvenes que tienen una amistad cercana con sus padres suelen identificarse mejor y se esfuerzan más para complacer a sus padres. Los jóvenes que están cercanos a sus padres también suelen recurrir más a sus padres cuando se encuentran en problemas o tienen dificultades.
Ayuda a tus hijos a comprender la influencia de los amigos. Los jóvenes estarán mas capacitados a resistir malas influencias y malas compañías si tienen un mejor entendimiento del proceso. Los padres deben asegurarse de que sus hijos sepan que todos los jóvenes, inclusive adultos están sujetos tarde o temprano a la influencia de los amigos. Los padres también pueden explicarles que es normal que los jóvenes sientan la necesidad de adaptarse y convivir con sus amigos, dando así cabida a la mala influencia. Cuando los hijos tengan un mejor entendimiento de este proceso y las emociones relacionadas con las presiones de las amistades, estarán más capacitados a resistir las malas influencias.
Planea actividades familiares con regularidad y frecuencia. Los padres deberían esforzarse a participar con frecuencia en actividades familiares, desde que sus jóvenes están pequeños. Los padres deberían planear actividades en las cuales pueda participar toda la familia, como paseos, caminatas en el parque, deportes, etc. Los padres que dedican algo de su tiempo participando en actividades divertidas con sus hijos, tendrán mas oportunidad de desarrollar amistades cercanas con ellos. Los hijos que pasan mas tiempo con sus familias pueden resistir mejor las malas influencias.
Apoya las amistades con modelos ejemplares. Los padres deberían apoyar a sus hijos a desarrollar amistades con jóvenes de cualidades positivas. Esto se puede lograr invitando a estos jóvenes a jugar o a pasar el tiempo con la familia. Los padres también pueden apoyar a sus hijos para que participen en actividades de grupo (ejemplo: los deportes, grupos de la iglesia, etc.) los cuales requieren interacción con modelos ejemplares.
Conoce los amigos de tus hijos y a sus padres. Los padres deben esforzarse en pasar algún tiempo con los amigos de sus hijos para conocerlos mejor. También deberían intentar conocer a los padres de los amigos de sus hijos. Al hacer esto, los padres pueden ver si los amigos de sus hijos son de buena influencia, y si las familias de los amigos comparten sus mismos valores y actitudes.
Entérate donde están tus hijos y lo que están haciendo. Cuando los jóvenes están en casa, los padres deben supervisar sus actividades. Cuando los jóvenes están fuera de casa, los padres deben asegurarse de saber donde están sus hijos, con quién están y qué están haciendo.
No critiques a los amigos de tus hijos. Cuando tus hijos tienen amigos que son de mala influencia, no es bueno que los padres los critiquen. En muchos casos, los jóvenes se ponen a la defensiva y continúan con tales amistades ya sea por lealtad o para rebelarse contra sus padres. En lugar de criticar las malas amistades, los padres pueden y deben discutir ciertos aspectos de conducta y/o acciones. Por ejemplo, el padre puede decir, "Parece ser que cada vez que Julia viene a jugar, tu desobedeces alguna regla de la casa."
Trata de encontrar la razón y discútela. Los jóvenes se dejan llevar por la presión de los amigos y desarrollan amistades con malos compañeros por muchas razones. Los padres deben tratar de encontrar las razones y luego intentar a resolver el problema. Por ejemplo, si un joven se deja llevar por la presión de los amigos porque el o ella carece de la confianza necesaria para resistirse a su influencia, entonces los padres pueden tomar pasos para que sus hijos mejoren la confianza en si mismos.
Promueve una variedad de amistades. Los padres deben de apoyar a sus hijos a que tengan muchos amigos diferentes. Esto los expondrá a otros jóvenes con diferentes actitudes e ideas. Esto también promueve la individualidad, y hace que los jóvenes no se dejen llevar por presiones de ningún grupo.
Fomenta la individualidad e independencia. Los padres deben fomentar la individualidad e independencia en sus hijos. Una de la formas mejores de lograr esto es que los padres modelen o demuestren esta conducta. Los padres que se resisten contra la presión de sus propios amigos enseñan a sus hijos una invaluable lección. Los padres que expresan su individualidad logran lo mismo. Los padres también deben discutir lo que es la independencia con sus hijos. Deberían hacer notar la importancia de uno como persona y hacer lo que uno crea que está bien.
Enseña firmeza. Los padres deben enseñar a sus hijos a hacer valer sus creencias. Esto se puede lograr por medio de la imitación. La imitación requiere la práctica de diferentes respuestas a ciertas situaciones. Esto le da oportunidad al joven de practicar a decir "NO" a sus amigos. Los padres también pueden enseñar a sus hijos a resolver problemas cuando los amigos los presionan, quizás sugiriendo otras actividades, o explicando porqué se niegan a participar en ciertas actividades.
Elogia la firmeza. Los padres deben elogiar efusivamente a sus hijos cuando actúan con firmeza. La conducta que es elogiada es más propicia a ser repetida.
Mantiene la disciplina. Si los jóvenes se dejan llevar por la influencia de los amigos y hacen algo inapropiado, o si se meten en problemas con las malas amistades, los padres deben aplicar consecuencias naturales u otra forma de disciplina. Sermonear posiblemente no será suficiente para erradicar este tipo de conducta en el futuro. Las consecuencias naturales pueden ser limitar los privilegios, no permitir al joven a pasar tiempo con el grupo o amigo con el cual se metió en problemas, o corregir el daño que el o ella han causado.
Busca ayuda. Si su joven se deja llevar consistentemente por la influencia de sus amigos, o si se mete en problemas crónicamente con las malas compañías, debe de consultar a un profesional de salud mental.