Ahí, a la entrada del panteón, lo esperaba un grupo de niños a quienes enseñó a tocar la guitarra; ellos le cantaron "Página blanca". De igual manera, el "Quinteto Nocturnal" del que tomó parte activa desde hace 8 años, con voz entrecortada por el llanto lo despidieron con una serenata, en la que interpretaron "Tengo que darte las gracias", su éxito "Jacarandosa". Por último, el cantautor y director del grupo, Alfredo Briceño Huchín (Checos) le dijo: "Adiós, Pedrito, y gracias por todo", y como tu decías "hasta la última canción...". Se escuchó más de un minuto de aplausos, encontrándose pintores, músicos, escritores, parientes, su amigo Héctor Canto de los "Auténticos", quienes le tributaron más de un minuto de aplausos, como se despide a los grandes artistas.
Breve historia: Pedrito inició en la música desde joven. Fundador de la Sonora "Cienfuegos" (1964-1969); con la canción "El yerberito" lo colocó en la ciudad de Mérida. Participó en las orquestas locales "Chamaco Cervera", "Columba" de José Calán, "Paz y Unión, y en la famosa banda de Ponciano Blanqueto, donde recorrió casi todo el país; el grupo musical "Los Auténticos" de Mérida y otros a nivel peninsular. En los últimos años, acompañaba a tríos, quintetos como el "Nocturnal".
Se le veía todos los días en la esquina de las calles 22 y 23, donde departía con amigos y enseñaba a los pequeños, que hoy le entonaron una canción en esa esquina-escuela.
Se va una gran voz que brillará en el firmamento artístico de esta ciudad, pero quedarán sus discos (tuvo varios), los cuales se interpretaban a través de un equipo de sonido que lo acompañó durante su sepelio.
Su viuda, Irene Canto Gutiérrez; sus hijas Cecilia Candelaria, Irene Isabel, Diana Denise, Margarita Marbella; hijos políticos, nietos y parientes, recibieron las sentidas condolencias.