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Opinión de Gumercindo Tun Ku
 
(25 de enero de 2016)

Biblioteca pública

Artículos de Gumercindo 2016
 

Uno de los paradigmas de nuestro presente es el de querer un pueblo lector, queremos empezar con los niños y jóvenes, que son los que tienen el contacto directo con los libros y con las tecnologías, queremos que nuestros estudiantes sean y tengan, una actitud crítica y reflexiva que los conlleve a una búsqueda de mejores oportunidades.

Las instituciones educativas necesitan complementos, las bibliotecas públicas son escenarios de importancia sustantiva para tal fin, ofreciendo permanentemente un componente de formación, promoción, participación y fomento de la lectura que después se traduzca en desarrollo social y cultural de toda comunidad.

La idea es, pues, que los gobiernos destinen los recursos necesarios para ejecutar el plan que contempla básicamente el mejoramiento y la adecuación de la infraestructura de tales bibliotecas públicas, actualizar las colecciones y volúmenes de libros, de textos, así como de los materiales audiovisuales, poner en funcionamiento un sistema de red de información, para que a partir de estas bases se genere una campaña de divulgación, promoción, y estimular el interés por el hábito de la lectura en todos los niveles.

Las bibliotecas públicas son importantes herramientas educativas y culturales, destinadas a facilitar el acceso al mundo de los libros y posibilitar el desarrollo cultural de sus usuarios. Además, las bibliotecas son instrumentos insustituibles para el estudio, la investigación y gusto por un espacio para leer. En muchas naciones del mundo cuidan e incrementan los tesoros de sus bibliotecas, las cuales se conciben como verdaderas fuentes de riqueza.

 
 
 

En nuestro país, que registra unos índices de hábitos de lectura muy precarios, nuestras bibliotecas suelen quedar alejadas de las prioridades estatales y padecer postergaciones, si no olvidos; si las que tenemos no se igualan a las grandes bibliotecas que tienen sus puertas abiertas las 24 horas, al menos que funcionen normalmente.

Justamente, Calkiní tiene una biblioteca pública, bueno hasta hoy un edificio llamado biblioteca, recientemente inaugurado (septiembre de 2015) por el gobierno de Fernando Ortega Bernés, en el último y apurado mes de su administración, y que queda también asentado en la administración municipal de Víctor Hugo Baltazar Rodríguez; justamente, pero lamentablemente sin funcionar después de cuatro meses del nuevo gobierno estatal. Carece de libros, no hay aire acondicionado en el área de cómputo, y recientemente le instalaron la energía eléctrica.

Ninguna autoridad debe perder de vista que una biblioteca pública es un espacio democratizador de la cultura social.

Es tiempo de darle a este importante espacio, su funcionalidad, no puede seguir siendo la muestra de la opacidad de los recursos públicos, como hasta hoy parece ser.

 
 
 
Texto: Enviado por Gumercindo Tun Ku, 24/01/2016 / Foto: Santiago Canto Sosa, 10/09/2015