Inicio de la página
Artesanías
   
Trabajos en Madera
Photo Alpha
 

La madera es un material que se ha venido utilizando desde épocas muy remotas para usos múltiples. En Dzitbalché, Santa Cruz ex Hacienda y Tankuché se emplea este recurso en la elaboración de puertas, marcos, muebles y carretas (para las labores agrícolas), molcajetes, batidores para el chocolate, bancos y los tradicionales wi’ieb ché y el kisiché: el banquillo y la mesa de cocina que se emplean para el torteado.

En fechas recientes Santa Cruz es el lugar en donde se elaboran las bases para sillas mecedoras y las bases para la hamaca jardinera y el columpio, que se complementan con el tejido de hamaca.

Quizá el uso más tradicional de la madera es en la elaboración de juguetes, que no sólo cumplen con su objetivo de entretenimiento, sino también fungen como un vínculo de contacto entre el niño y su entorno cultural, social y natural. De tal manera que el juguete indígena es un apoyo en la enseñanza y el fortalecimiento de los patrones de identidad cultural. A través del juguete tradicional se reproducen diversos aspectos de la cultura local, principalmente aquéllos que fortalecen la cosmovisión de respeto y correlación del niño con la naturaleza. Para elaborarlos se utilizan elementos propios de la región, como semillas, troncos, hojas, flores, cortezas, raíces y en algunos casos la piel, extremidades y vísceras de ciertos animales. Sobre estos últimos ejemplos se pueden mencionar el xtzoo, una sonaja articulada elaborada con una de las extremidades del pavo de monte o gallina para los recién nacidos. Además de distraer al pequeño funciona de amuleto que protege al niño de los malos vientos, según la tradición y creencia local. Para los niños mayores se fabrica el uchimch’ich, o buche de pavo, que se infla y se juega como pelota hasta que pierda elasticidad y se reviente. Actualmente es común encontrar el popular “ojo de venado”, una semilla silvestre que se perfora para atravesarle un cordón con nueve nudos. Esta semilla, al igual que el xtzoo, cumple con la función dual de entretener y proteger al pequeño de las malas vibraciones.

Entre la variedad de juguetes, cuya tradición cultural aún se conserva, se pueden mencionar los siguientes: el atractivo y ruidoso lanzador xtu’beh tzah, elaborado con trozos de madera perforada con un orificio en el que se coloca una cáscara seca de plátano y a través de presión lanza la cáscara como proyectil; el tipri’xch, un juguete que mediante un golpe de presión al bejuco lanza un trocito de madera empleado como cartucho; el “Juan ché”, un muñeco de tronco de árbol para las niñas; y el xt’in horoch, un aro pequeño que gira mediante un hilo que se enrolla y desenrolla al ejercer presión y flexión.

 

Volver

Fuente: RODRÍGUEZ RUIZ, Socorro. Un arte, una tradición. Calkiní: Una historia compartida. H. Ayuntamiento de Calkiní, Cam. Ediciones Nave de Papel. 1999. 138 pp.