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René Euán Chan
12 de septiembre - 16 de octubre de 2019
 

René Alvar Euán Chan nació en Bécal, el 1° de enero de 1957; hijo de José Carlos Euán Tzec y María Juanita Chan Haas, originarios de Opichén, Yucatán, y Bécal, respectivamente.

Estudió en las escuelas primarias “Héctor Pérez Martínez” y “Vicente Castro Bacallao” de su pueblo natal; la Escuela Tecnológica Agropecuaria (ETA 86) de Calkiní (primer grado) y en la Escuela Secundaria por Cooperación “Vicente Guerrero” de Bécal (2° grado). Terminó su Secundaria en el Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA).

René Alvar Euán Chan
 
 

En 1978, René comenzó a crear novedosos artículos de jipi y palma de huano: palomitas, lámparas, conejos, rosarios, decenarios, aretes varios, separadores de libros, bolsas de diferentes medidas y formas, alhajeros, botellas según la marca y formas, cisnes, cestitas, cuernos de la abundancia, servilleteros, porta carpetas, vasos, copas, siluetas de novia y quinceañera, portaplumas, ajuares de novia, lazos matrimoniales, porta arroceros en varias figuras, tiaras, fistoles, recuerdos de boda y bautizos (y de aniversario).

El 9 de enero de 1980 se casó con Margarita Herrera Centeno, con quien tuvo cuatro hijos: María Luisa, Santiago Antonio (falleció el 27 de mayo de 1999, a los 21 años de edad), Nubia Guadalupe y Alvar Said (murió el 8 de septiembre de 2012, a los 30 años).

Euán Chan comenta que a temprana edad comenzó a elaborar artesanías, pero reconoce que de los 13 a los 20 años fue rebelde con sus padres. Las cosas cambiaron cuando retomó su camino. Expresa: “el cambio que tiene cada ser humano no lo hace la persona, sino el mismo desarrollo de un ser en sus diferentes etapas de la vida”.

Asegura que siempre le han gustado las artesanías, por lo que a los 17 años empezó a enseñar o personas más cercanas, a hermanos y tíos. Dice que jornal en esos tiempos era de $8.00, elaborando un sombrero.

Explica: “Yo ganaba $25.00 al día; ellos al darse cuenta que ganaba más se inclinaron a aprender el oficio; y así fueron acercándose otros conocidos a aprender conmigo los nuevos diseños en aquel entonces. De esta manera, el pueblo fue adquiriendo más de la artesanía. Tengo la satisfacción de ser un diseñador de productos artesanales”.

 
 

También menciona que durante mucho tiempo ha pasado necesidades y se ha desvelado por crear obras de las que un sinnúmero de personas ha vivido de ellas: tejiendo en base al modo original en que él las hace.

Sus hijos fueron sus más cercanos colaboradores: se encargaban de traerle envases de perfumes, refrescos, latas y toda clase de desechos. Ellos lo animaron a seguir en el trabajo artesanal. Disfrutó como padre los momentos de infancia y adolescencia de sus hijos. Señala que Alvar Said fue un gran pintor al óleo.

De 1970 a 2019 ha hecho incontables piezas y ha sentido los diferentes sabores del triunfo en concursos artesanales, aunque también -señala- “los sinsabores de la negligencia de organizadores en turno: ponen a personas que no conocen nada de la creatividad y obras artesanales (…) se ve el favoritismo al no hacer llegar las convocatorias a los artesanos y desconoces las normas del concurso. Me entero a última hora de los requisitos; por lo tanto, es una mala organización”.

Actualmente, don René enseña a tejer diversos objetos -en una cueva ubicada en el sur de la villa becaleña- a grupos de personas de la misma localidad, o a turistas nacionales y extranjeros que vienen a conocer “la tierra del sombrero de jipi y palma”.

 
 

Fuentes: René Alvar Euán Chan, 5 de agosto y 3 de septiembre de 2019 / Fotos: 1, 2 y 4: Santiago Canto Sosa, agosto y septiembre de 2019 // Foto 3: Cortesía de René Euán Chan.