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Mensaje de Fr. David Enrique Pool Paredes, OFM
 
 

Hermanos y hermanas, paz y bien:

Agradezco en primer lugar, al Señor Obispo, Don Ramón Castro Castro, a nuestro Ministro Provincial Fr. Lorenzo Valdivia Covarrubias (en la presencia del Vicario Provincial, Fr. Israel Bernal Fernández), a todos los sacerdotes, a mis hermanos religiosos y religiosas, y a las autoridades civiles, por este momento de bendición para toda la Iglesia y la Orden Franciscana.

Es para mí, un motivo de profundo e infinito agradecimiento a Dios Omnipotente, por darnos a todos este maravilloso don de la vocación a la vida religiosa, de la cual hemos sido testigos.

Fray David en su Consagración Perpetua, es tomado de las manos por Fray Israel Bernal, Vicario Provincial (04/10/2006)
 
 
La postración
 
El abrazo de doña Zoila
 

No puedo decir que la vocación es mía, sino la vocación es un don recibido de Cristo y del Espíritu Santo, es decir, es de Dios y de toda la comunidad cristiana.

Por eso, como un miembro de la comunidad y convencido del amor misericordioso de Dios, hoy puedo exclamar: ¡GRACIAS PADRE!

Gracias, por mis padres: Jorge y Zoila, que participaron en el surgimiento de mi vida y por la cual supieron encausarme por senderos correctos, mediante una vida de fe y de amor. Gracias también a mi hermano Jorge, que ha sabido acompañarme a lo largo de este camino vocacional y que, junto con Dulce, su esposa y el pequeño Jorge Francisco hoy compartimos. Gracias a todos los familiares, amigo, compañeros y maestros presentes y ausentes -y a aquellos que ya están en la presencia del Señor-, por recibir su apoyo incondicional.

Gracias a la comunidad cristiana de esta parroquia de "San Luis Obispo" que supo desde el principio, darme las condiciones necesarias para experimentar y conocer el amor de Dios recibiendo la gracia del Bautismo en el año de 1974, en manos del párroco, de aquel entonces: el Padre Cirilo Ruiz López, y a todos los sacerdotes que han trabajado y siguen trabajando en esta ciudad, que vieron y cuidaron de mi crecimiento en la fe (algunos de los cuales están aquí presentes).

 
 
La comunión
 
La lectura del mensaje
 

Cuánto tengo que orar, por todos los grupos apostólicos de esta parroquia, por aquellos que me formaron y que en ocasiones me rescataron para continuar en el camino del Señor: a la Acción Católica de Adolescentes y Niños (la A.C.A.N.); al grupo de Dinámica Juvenil; a los retiros de Pascua Juvenil y SEDEYC; a la Adoración Nocturna Mexicana, al Equipo de Liturgia y a la Juventud Franciscana. Gracias a aquellos hermanos y hermanas que han permanecido fieles a la oración diaria y a sus apostolados.

Pero, cómo no estar agradecidos con Dios, por el llamado a la vida religiosa recibida de las Hermanas Clarisas del convento de "Santa Clara y san Francisco" en el año de 1996; gracias hermanas por hacerme ver el intenso amor que el Señor tiene con cada uno de nosotros, y por ser en esta Diócesis, uno de los cimientos que sostienen firmemente a la Iglesia a través de la oración y el sacrificio diarios. Gracias hermanas, porque ustedes me llevaron hacia mis hermanos los frailes y a toda la familia franciscana, ahí donde he visto, mediante los formadores y maestros de ciencia y de espíritu: el amor a la oración y a la Eucaristía, la sencillez de vida, la caridad fraterna, los frutos de conversión y perseverancia, la presencia de Jesús en los pobres y otros acontecimientos más. Por eso, DOY GRACIAS A DIOS por todos los amigos que han venido desde: Izamal y Mérida, Yuc.; de Chetumal y Cancún, Q. Roo; de Tabasco; de Chiapas y de la ciudad de Campeche.

Hoy, que he decidido emprender un nuevo sendero y, consciente de mis limitaciones y fragilidades en la misión que se me encomienda, me abandono en las manos de Dios, y a la poderosa intercesión de la siempre Virgen María Inmaculada, de los santos fundadores, Francisco y Clara de Asís, de todos los santos, así como a la oración de la comunidad. Pido a Dios la fidelidad y la responsabilidad para restituirle con buenas obras, todo lo que me ha dado.

Finalmente, reitero mi hondo agradecimiento (a usted, Señor Obispo) por su humildad, generosidad y amor hacia la Orden Franciscana, así como a todos los sacerdotes y religiosos, y les correspondo con mis oraciones continuas. Gracias a todos ustedes.

Paz y bien

 
 
La presentación a la comunidad
 
La felicitación de amigos y familiares
 
 
Fuente: Mensaje de Consagración Perpetua de Fray David Pool Paredes; 4 de octubre de 2006 / Fotos: Santiago Canto Sosa.