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Hermanos
y hermanas, paz y bien:
Agradezco
en primer lugar, al Señor Obispo, Don
Ramón Castro
Castro, a nuestro Ministro Provincial Fr. Lorenzo
Valdivia Covarrubias (en la presencia del Vicario
Provincial, Fr. Israel Bernal Fernández),
a todos los sacerdotes, a mis hermanos religiosos
y religiosas, y a las autoridades civiles, por
este momento de bendición para toda la
Iglesia y la Orden Franciscana.
Es
para mí, un motivo de profundo e infinito agradecimiento
a Dios Omnipotente, por darnos a todos este maravilloso
don de la vocación a la vida religiosa, de la
cual hemos sido testigos. |
Fray
David en su Consagración Perpetua, es
tomado de las manos por Fray Israel Bernal,
Vicario Provincial (04/10/2006) |
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La
postración |
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El
abrazo de doña Zoila |
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No
puedo decir que la vocación es mía,
sino la vocación es un don recibido de
Cristo y del Espíritu Santo, es decir,
es de Dios y de toda la comunidad cristiana.
Por
eso, como un miembro de la comunidad y convencido
del amor misericordioso de Dios, hoy puedo exclamar: ¡GRACIAS
PADRE!
Gracias,
por mis padres: Jorge y Zoila, que participaron
en el surgimiento de mi vida y por la cual supieron
encausarme por senderos correctos, mediante una
vida de fe y de amor. Gracias también
a mi hermano Jorge, que ha sabido acompañarme
a lo largo de este camino vocacional y que, junto
con Dulce, su esposa y el pequeño Jorge
Francisco hoy compartimos. Gracias a todos los
familiares, amigo, compañeros y maestros
presentes y ausentes -y a aquellos que ya están
en la presencia del Señor-, por recibir
su apoyo incondicional.
Gracias
a la comunidad cristiana de esta parroquia de "San
Luis Obispo" que supo desde el principio,
darme las condiciones necesarias para experimentar
y conocer el amor de Dios recibiendo la gracia
del Bautismo en el año de 1974, en manos
del párroco, de aquel entonces: el Padre
Cirilo Ruiz López, y a todos los sacerdotes
que han trabajado y siguen trabajando en esta
ciudad, que vieron y cuidaron de mi crecimiento
en la fe (algunos de los cuales están
aquí presentes). |
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La
comunión |
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La
lectura del mensaje |
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Cuánto
tengo que orar, por todos los grupos apostólicos
de esta parroquia, por aquellos que me formaron
y que en ocasiones me rescataron para continuar
en el camino del Señor: a la Acción Católica
de Adolescentes y Niños (la A.C.A.N.); al grupo
de Dinámica Juvenil; a los retiros de Pascua
Juvenil y SEDEYC; a la Adoración Nocturna Mexicana,
al Equipo de Liturgia y a la Juventud Franciscana.
Gracias a aquellos hermanos y hermanas que han
permanecido fieles a la oración diaria y a sus
apostolados.
Pero,
cómo no estar agradecidos con Dios, por el llamado
a la vida religiosa recibida de las Hermanas
Clarisas del convento de "Santa Clara y san Francisco"
en el año de 1996; gracias hermanas por hacerme
ver el intenso amor que el Señor tiene con cada
uno de nosotros, y por ser en esta Diócesis,
uno de los cimientos que sostienen firmemente
a la Iglesia a través de la oración y el sacrificio
diarios. Gracias hermanas, porque ustedes me
llevaron hacia mis hermanos los frailes y a toda
la familia franciscana, ahí donde he visto, mediante
los formadores y maestros de ciencia y de espíritu:
el amor a la oración y a la Eucaristía, la sencillez
de vida, la caridad fraterna, los frutos de conversión
y perseverancia, la presencia de Jesús en los
pobres y otros acontecimientos más. Por eso,
DOY GRACIAS A DIOS por todos los amigos que han
venido desde: Izamal y Mérida, Yuc.; de Chetumal
y Cancún, Q. Roo; de Tabasco; de Chiapas y de
la ciudad de Campeche.
Hoy,
que he decidido emprender un nuevo sendero y,
consciente de mis limitaciones y fragilidades
en la misión que se me encomienda, me abandono
en las manos de Dios, y a la poderosa intercesión
de la siempre Virgen María Inmaculada, de los
santos fundadores, Francisco y Clara de Asís,
de todos los santos, así como a la oración de
la comunidad. Pido a Dios la fidelidad y la responsabilidad
para restituirle con buenas obras, todo lo que
me ha dado.
Finalmente,
reitero mi hondo agradecimiento (a usted, Señor Obispo)
por su humildad, generosidad y amor hacia la
Orden Franciscana, así como a todos los sacerdotes
y religiosos, y les correspondo con mis oraciones
continuas. Gracias a todos ustedes.
Paz
y bien |
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La
presentación a la comunidad |
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La
felicitación de amigos y familiares |
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Fuente:
Mensaje de Consagración Perpetua de Fray David
Pool Paredes; 4 de octubre de 2006 / Fotos: Santiago
Canto Sosa. |
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