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No
se olvidan los quehaceres de esparcimiento, que en la
infancia repetimos; "juegos de manos", juegos
inspirados en cartón, hilos o madera: paxaque,
quimbomba, tirahule, tinjoroch, y otros, enriquecían
patios y calles.
Épocas
de sueños; años difíciles, sin medios
de comunicación o servicios básicos. Los
juegos mecánicos se convirtieron en aparatos electrónicos,
que distraen los pensamientos de niños y adultos.
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Los
"Cantaritos" se mecían en plazoletas
de los sectores de la ciudad. En Kilakán, La Concepción,
Kucab, fue una costumbre inigualable. Sobre el zacate,
sobre piedras, los individuos corrían, perseguidos
por serpientes, avispas y alacranes, que "volaban
por los aires", o en sus formas motrices de "avanzar".
Hoy, a las seis de la tarde, trece recipientes de barro
fueron dispuestos por algunos vecinos del barrio San Luisito,
en las dos canchas de baloncesto, donde se realizaron
los eventos.
Las
vasijas fueron entregadas por los responsables de llenarlas
con golosinas y, en la mayoría de los casos, con
iguanos, tuzas, o animales capturados en el monte.
De
las "piñatas" cayeron un gato y un pollo,
además de una tuza y seis iguanos. Éstos
últimos no tuvieron la suerte de los primeros;
de la cola fueron lanzados por traviesos chiquillos y
jóvenes en una pequeña batalla.
Con
un palo o una "tranca", los festejantes rompieron
los cantaritos, ante más de cien testigos, que
se divirtieron con carreras y saltos -chuscos- de hijos
y sobrinos.
Después
de la quebradiza de bultos, amarrados en una cuerda colgada
de un viejo árbol y una columna de concreto, por
Paco (Francisco Euán Ucán), se procedió
al segundo juego.
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Más
de media hora transcurrió, sin que un equipo integrado
por cinco jóvenes (y algunos más) alcanzara
la cima del palo ensebado. Cinco
veces cayeron, hasta que en el sexto movimiento hacia
arriba, el último en subir estuvo a pocos centímetros
de la meta.
Como
estímulo al esfuerzo, el comité organizador
les concedió los premios, siendo las ocho de la
noche, al poco tiempo que una señora exclamó:
¡De lo que se perdió la gente que no vino!
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