12 días antes de la presentación de la antología, escribe algunos comentarios para el Suplemento Cultural del Periódico "Tribuna" de Campeche. De ese texto, extracto lo más importante:
En "Diaria Avis" se mezclan diversos tonos. Las nuevas obras de los autores compilados establecen una ciudad de metáforas, hipérboles y desenlaces bifurcados en sus caminos creativos.
Acuden al regazo de papel, jóvenes que alientan el fuego de la imaginación venturosa: Ernesto Rodríguez Moguel, Meztli Vianey Suárez Mc-Liberty, Dulce Heredia Lira, Waldemar Noh Tzec, Miguel Angel y Ramón Iván Suárez Caamal, Elmer Cocom Noh, Santiago Canto Sosa y Ramiro Suárez Huchín.
Se transcriben algunas líneas del prólogo (presentación): “... los poetas no son diferentes a nadie. No son seres raros ni misteriosos. Son igualmente humanos como tú, como yo. Son peatones que transitan en las calles de un pueblo o de una ciudad cualquiera. En otras palabras, los poetas y narradores son Diaria Avis, ave de todos los días. De tan familiares, pasan desapercibidos. No los tomamos en cuenta hasta que un día su palabra se convierte en luminaria.
Diaria Avis no sólo es una frase híbrida en un juego de palabras; a nuestro entender, representa un modo de ser, vivir, de concebir la creación del arte en general. Esta es la razón por la que esta antología literaria lleva ese título. Con este recuento de voces, el Grupo Literario ‘Génali’ celebra (...) años de fundación, de ser un colectivo, una sola voz que clama en el sureste mexicano su verdad poética. En esta antología, se ofrece una muestra representativa de los diversos géneros que cultivan los integrantes de ‘Génali’: poesía, cuento, novela.”
Calkiní es una de las pocas poblaciones del país en la que se concentran numerosos escritores. En el caso del grupo “Génali”, aunque no todos radican en ella, sí conviven constantemente, cada vez que es posible. Lo importante de esto, es que entre todos cubren el vasto panorama de la Frontera Sur, ya que en cada uno de los Estados de Tabasco, Chiapas, Yucatán, Quintana Roo y Campeche, labora con denuedo al menos uno de sus integrantes, cultivando algún género.
En otra oportunidad haré un comentario amplio sobre esta publicación, que se une al gran número de libros y revistas que han visto el feliz abrazo en la cultura regional. Mientras tanto, he aquí un fragmento de “Recuento de algunas cotidianidades”, de Waldemar Noh Tzec:
“en cada esquina
de lunes a domingo
el caliente asfalto mordisquea en los descalzos pies del indio vivo
la desalmada inopia rasga en las raídas ropas del indio vivo
el hambre roe voraz en las tripas y el estómago del indio vivo
al mismo tiempo que el menosprecio
la hipocresía el cinismo la mentira y el abuso del ladino
muerden con dientes de cien lagartos
en la desamparada paciencia del indio vivo”.
Anticipo dos retazos de un episodio de novela de Ernesto Rodríguez:
“Quedó pensando lo último que dijo y en su mente se reproducía algo que nunca hubiera deseado realmente para nadie dentro de su familia: la muerte.
La muerte para ella era solamente un paso más, un cambio que lleva al olvido, que arrasa el corazón, que desgrana las estrellas y las reparte entre la noche y cuando llega el sol se las traga poco a poco. Jacinta sabía que en este viaje no había retroceso.” |