Cierto
es, que nuestro “México, lindo y querido”
está a la merced del hampa, de la delincuencia organizada,
por consiguiente viviendo un clima de inseguridad e impunidad.
México, a gritos clama por seguridad, justicia y paz.
El hambre de justicia en el pasado lo hizo liberarse del yugo
español; la sed de justicia, lo hizo también romper
las cadenas de la explotación del proletariado durante
la dictadura porfirista. El hambre y sed de justicia ha sido
desde siempre la voz de nuestro pueblo.
¿Qué
está pasando entonces? ¿Seguimos teniendo hambre
y sed? Cuando a más de un siglo el gran maestro de América
Don Justo Sierra Méndez nos lo hiciera notar, “México
es un pueblo con hambre y sed. El hambre y la sed que tiene,
no es de pan; México tiene hambre y sed de justicia”
y después nos los recordara el gran político sonorense
Don Luis Donaldo Colosio Murrieta, “veo un México
lleno de agravios, con sed de justicia”.
Estamos
en el cumpleaños 200 de nuestro México, como los
spots televisivos muestran en los albores de conmemorar el Bicentenario
y el Centenario de las luchas históricas más grandes
que ha tenido nuestra gran nación. Cuando casi todos
los niveles de gobiernos, trabajan arduamente organizando tan
esperada celebración, vemos con tristeza que el reflejo
y el eco de la realidad es otro. Las frases anteriores siguen
siendo un reclamo presente.
Es
lamentable que en nuestros tiempos, nuestra generación
clame por los mismos derechos que nuestros ancestros, libertad
y justicia. Nuestros opresores del siglo XXI: la inseguridad,
la corrupción y la impunidad. México, para poder
celebrar dignamente, necesita sacudirse de los grupos sin identidad
propia, porque esos son, grupos que se han escondido tras las
máscaras de la perplejidad y que ante tal, día
a día nuestras autoridades van perdiendo terreno. (Hasta
hoy 28,000 muertes en la lucha contra el crimen organizado según
CISEN)
Parece
un esoterismo gnóstico, espero sea, solamente en mi libre
albedrío pensar, pero ¿Serán acaso cíclicos
los grandes movimientos sociales en nuestras tierras? Cada 100
años para ser exactos, si así fuera, lejos de
organizar celebraciones de Bicentenario y Centenario de libertad
y buen gobierno, nuestros representantes deben generar acciones
para evitar un nuevo estallido social o en su defecto prepararnos
todos para enfrentarlo. No es pesimismo, pero nuestra sociedad
está dando llamadas de atención, que ningún
espacio alcanzaría para mencionar todas.
Corrupción,
atentados, impunidad, delincuencia organizada, cárteles
y más cárteles; señoras y señores,
mexicanas y mexicanos, ya basta de tantas grietas sociales,
México no puede seguir como rehén de cobardes
que esconden su rostro y su mano asesina tras la flaqueza de
las autoridades.
México,
es de los mexicanos que luchan, de los que trabajan, de los
que aman a sus hijos, de los aman a sus padres y de los que
respetan los principios del gran Juárez.
Otro
más de la televisión “¿Tú,
qué le regalas a México?”
YO
LE REGALO A MEXICO, MI VOZ:
México
quiere paz, México pide seguridad y pide justicia social.
“¡Viva México!”.
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