| Las
ceremonias de cambio de mandato fueron atestiguadas por el Gobernador
del Estado; en algunos casos, fue tan sólo un evento
protocolario, sin comentarios de importancia, pues las circunstancias
políticas y económicas no eran las mejores. En
tales actos, los funcionarios electos, asumieron el cargo como
servidores públicos; ojalá lo hayan hecho con
el entusiasmo que reinó en las campañas, ahora
con el compromiso cívico y ético; comprometidos
a trabajar con honradez, dispuestos a atender las demandas ciudadanas
y las necesidades detectadas en las colonias, barrios o comunidades.
Los
once municipios tienen desde el 1 de octubre nuevos representantes,
no fue un simple relevo en la silla presidencial, o la llegada
del nuevo inquilino temporal en las oficinas del palacio municipal;
más bien, los servidores públicos que integran
los gabinetes en cada Ayuntamiento, se convierten en empleados
de la ciudadanía, pues tendrán sueldos, gracias
a los recursos públicos, impuestos y otras contribuciones
que los ciudadanos comunes, empresas, comerciantes, etc…
aportamos para tener servicios. Cada funcionario municipal –debe
agradecer el empleo y por tanto el salario que recibirá-
y en consecuencia servir con responsabilidad, apegado a derechos
y obligaciones. En el caso del Presidente y regidores, recordar
siempre que gracias al voto de la mayoría está
en ese lugar, y fue elegido como el ciudadano ideal para servir
a la sociedad, no para servirse personalmente del erario, ni
mucho menos, adquirir un patrimonio económico a costa
de las finanzas públicas.
Desde
el primero de octubre, la sucesión presidencial en los
Ayuntamientos, representa otra oportunidad para impulsar el
desarrollo de los pueblos y la participación ciudadana;
pues las nuevas autoridades, no son absolutas, ni mucho menos
seres aislados, tienen una familia, son parte de una comunidad
y forman la sociedad con la que habrán de convivir todos
los días. Los servidores públicos electos mediante
el voto, son representantes populares; las propuestas y ofrecimientos
de campaña, dejaron de ser discursos para pasar a acciones
y prácticas reales de mejoramiento en todos los ámbitos:
sociales, culturales, educativos, de salud, infraestructura,
servicios públicos, etc…
Estas
han sido las primeras semanas de los recién nombrados
funcionarios, es tiempo de guardar los colores partidistas,
para trabajar por el bien de todos, sin anteponer diferencias,
revanchas o diferencias ideológicas; recordar que la
democracia es posible en la medida que se acepta la pluralidad
y respeta la diversidad. Esperemos que la tolerancia, prudencia,
honradez y justicia, sean los recursos políticos y cívicos,
para administrar correctamente la entidad de gobierno que les
corresponda; actuar con inteligencia en la aplicación
de programas sociales, ser creativos para optimizar las finanzas,
respetar y hacer respetar las leyes del orden para un buen gobierno.
Ya no es tiempo de ver colores, ni partidos en los funcionarios,
es momento de mirar a las autoridades como lo que son. Ningún
Ayuntamiento es propiedad de algún partido político,
son entidades de gobierno avalados por la Ley Orgánica
de los Municipios del estado de Campeche.
Los
nuevos equipos de trabajo entraron al servicio público,
con ello, la oportunidad de atender a la gente; demostrar su
vocación de servicio y la sensibilidad con la que se
esforzaron en llegar a ocupar algún cargo; pero sobre
todo, serán arquitectos de la nueva imagen municipal
– si así lo desean- aprovechar ese privilegio temporal,
para hacer algo bueno por su municipio.
Las
administraciones entrantes tienen nuevos retos, problemas por
resolver (calles en muy mal estado, deudas, etc…); no
se vale llegar a hacer lo mismo que el trienio anterior; esta
vez, los resultados electorales fueron el principal monitor,
se requieren cambios. La transferencia del poder municipal de
un partido a otro, abre cicatrices; pero también, abre
posibilidades, oportunidades para trabajar más y mejor.
Ya aparecen los nuevos rostros en las Direcciones y Departamentos,
estrecharemos otras manos, al acudir a solicitar algún
servicio.
En
estos tiempos difíciles para Campeche y el país,
hagamos votos para desechar intereses personales o ambiciones
familiares; es necesario que los trabajadores inviertan su talento,
capacidad y esfuerzos, para ofrecer servicios de calidad, sin
caer en el protagonismo burocrático, que lejos de promover
el acercamiento con los ciudadanos, lastima la participación
ciudadana y rompe la credibilidad de la gente hacia los servidores
públicos electos o de confianza.
Las
nuevas autoridades han aceptado el papel protagónico
para los próximos tres años, tiempo suficiente
para emprender proyectos, dar a continuidad a los que quedaron
inclusos y demostrar a la población su capacidad de gestión,
liderazgo y gobierno; no importa cual sea su personaje en esta
historia, lo mejor es que seguirán siendo ciudadanos.
Sin lugar a dudas, las administraciones municipales entrantes,
adquirieron obligaciones y grandes desafíos para reorientar
el rumbo hacia el desarrollo y el progreso del Campeche de este
siglo.
San Fco. de Campeche, Cam. 12 de octubre de 2009.
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