Calkiní, 3 de octubre de 2007
 
Fundación de la ciudad de San Francisco de Campeche

Por Teresita Durán Vela

 

La llegada de los españolas a tierras americanas, convirtió a los navegantes europeos, en hombres atrevidos y ambiciosos, en la búsqueda de nuevos horizontes. Mucho antes de su arribo, los habitantes de esta región mesoamericana, eran personas de singular inteligencia, poseedores de conocimientos matemáticos, astronómicos y arquitectos de majestuosas construcciones y ciudades; sin negar, desde luego, su riqueza cultural, sus formas de organización social y económica. El pueblo maya  representaba  una civilización extraordinaria.

 

Mientras en el viejo continente, los reyes financiaban expediciones y enviaban a su gente, a nuevas tierras; la vida y tranquilidad de las culturas mesoamericanas, se vio agredida, por la llegada violenta de los ibéricos; ocurrió así, el encuentro circunstancial de dos culturas. Después de muchas décadas de sometimiento a los  indígenas, bajo órdenes  de los europeos, un día de San Lázaro en 1517, llega a la apacible bahía del golfo de México, un grupo de soldados españoles, comandados por Francisco Hernández de Córdova.

Después de aquel desembarco, años después, Francisco de Montejo –el Mozo- estableció en el territorio de Ah kin pech, un cuartel para las tropas colonizadoras;  fundando la Villa de San Francisco de Campeche, un 4 de octubre de 1540. Aquel acontecimiento,  marcó un hito en la historia del pueblo maya penínsular; la creación de un nuevo pueblo, se convirtió en otra  hazaña ibérica: un pueblo con su gente,  era colonizado. Fue hasta 1777, cuando el reino de España, concedió el título de Ciudad y escudo de armas. Después de la fundación de San Francisco de Campeche, prosiguieron otras más; los encomendaderos rápidamente fueron haciéndose cargo de las nuevas poblaciones, la actual Península de Yucatán, se vio amenazada e invadida. Así, paulatinamente, el ocaso del esplendor de la cultura maya fue extinguiéndose… para dar paso, a pueblos y ciudades novohispanas.

La llegada de los españoles a suelo americano, el mestizaje, la colonización y la extinción de culturas indígenas, siempre será, tema de debate; hablar de la conquista o del encuentro de dos mundos, es sólo, una forma de referirse a ese suceso. Los registros guardados en el Archivo General de Indias (en Sevilla), como mapas, armas, documentos, planos, tratados; más,  las investigaciones de historiadores, geógrafos, antropólogos y otros estudiosos, reconocen que la colonización, fue parte de una época, impulsada por los avances en la navegación, el crecimiento de los reinos europeos y el poder económico de las naciones del viejo continente. México fue blanco de españoles, como Brasil de Portugal o Canadá de Francia e Inglaterra; los europeos fortalecieron sus imperios, mientras América perdía sus riquezas.

Después de vivir bajo el régimen de colonia y soportar, la explotación de la riquezas naturales, la esclavitud y el castigo de manos españolas, llegó el día de la libertad e independencia. Sin embargo, durante los siglos de la Nueva España, nuestra ciudad –declarada Patrimonio Cultural- tiene en su estructura, el modelo urbanístico y arquitectónico de la corona española; hablamos castellano y el trabajo de los evangelizadores, aún se conserva en los fieles de la religión católica. Este año, la ciudad capital celebra un año más de existencia, son ya 467 años.

Desde hace algunos años, en el  mes de octubre, los campechanos recordamos la fecha de la fundación de la ciudad capital; el idioma español, ritmos musicales, fiestas, juegos, costumbres y tradiciones, forman el patrimonio actual; por ello, este mes, un vez más, la sociedad, comunidades escolares e instituciones públicas, se unen a los festejos del Mes de la Campechanidad, en cada uno de los rincones de la geografía estatal.

Al ritmo del “Pregonero” o del “Pichito amoroso”,  alumnos y maestros de diferentes niveles educativos, hacen gala de sus habilidades dancísticas; el rico sabor del “pan de cazón”,brazo de reina” o “pámpano frito” son degustados en las muestras gastronómicas;  las madres de familia acompañan a sus hijos y los papás, jugando al “balero”,canicas” o “trompo”, se divierten con los pequeños; y claro, se recuerda también, a los personajes ilustres del estado –Justo Sierra, Pablo García, Pedro Saínz, María Lavalle, por citar algunos–; en fin, octubre es el mes de las fiestas y tradiciones populares.

Afortunadamente, las escuelas de educación básica y de otros niveles, ya incluyen, en sus programas anuales, las actividades alusivas a la campechanidad: festivales artísticos, concursos, muestras grastronómicas, juegos tradicionales, desfiles, exposiciones fotográficas y periódicos murales, entre tantas formas de representar la riqueza de lo nuestro. Es importante tener conocimientos del pasado de nuestra tierra, saber de su legado al país y de la riqueza cultural, que encierra cada uno de los sitios y monumentos; necesitamos, amar a nuestro estado,   mantener limpio el entorno, sentir orgullo por las raíces de nuestros ancestros, emocionarnos cada vez que Campeche logre algún triunfo, actuar con responsabilidad en el cuidado y preservación de las bellezas naturales, porque Campeche es nuestra casa y también es Patrimonio de la humanidad.

San Francisco de Campeche, Cam., 3 de octubre de 2007.

 
 
Fuente: Texto enviado por Teresita Durán Vela; 3 de octubre de 2007/ Foto: Santiago Canto Sosa; 2006.