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Sor
Juana Inés de la Cruz fue una brillante escritora durante
la Colonia, a través de la poesía, puso al descubierto
la sensibilidad y capacidades intelectuales de las mujeres de
su época. Desde pequeña, su sed por el conocimiento
le permitió que pronto aprendiera a leer y escribir.
A partir de ese momento, su curiosidad inagotable por explorar
el mundo, descifrar los sentimientos escondidos de los hombres
y mujeres, descubrir el misterio de la religión católica
y quitar el velo de la ignorancia que cubría a las mujeres.
Se atrevió a abrir las puertas de la libertad del pensamiento
y comunicar el secreto de las emociones. Su persistencia en
la búsqueda de la liberación intelectual y la
lucha por el pleno derecho de las mujeres a la cultura, marcaron
con paso firme la huella imborrable de su trascendencia en la
historia del feminismo.
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Juana
de Asbaje fue una escritora extraordinaria, su legado literario
sigue siendo inspiración de estudios, críticas
e investigaciones. En su honor, se han creado instituciones,
premios y celebraciones; precisamente con motivo del aniversario
de su natalicio, cada 12 de noviembre, como una forma especial
de evocar su trayectoria en el mundo de las letras, el gobierno
mexicano, estableció esa fecha, como el “día
nacional del libro”.
Desde
1979, tal iniciativa se convirtió en estrategia para
impulsar la promoción de la lectura y el quehacer literario.
A 30 años de tal disposición, el libro en México,
aun no se posiciona como una alternativa generalizada de formación
y superación personal en los individuos.
¿Cómo
celebrará Campeche esa efemérides nacional? Ojalá
esté en la agenda de la Secretaría de Cultura,
pues la Literatura es un puente entre la realidad humana, la
creatividad, la memoria y la cultura en general. Sirva el “Día
nacional del libro” como motivo especial para promover
la lectura y el quehacer literario en la sociedad; mas que una
actividad aislada, debe ser parte del Programa Estatal de la
Secretaría, pues es necesario formar lectores y escritores
campechanos, aumentar el número de usuarios competentes
en la cultura escrita. Si bien, a través de la Red Estatal
de Bibliotecas Públicas, los títulos se incrementaron
en los anaqueles y catálogos, habría qué
analizar las estadísticas de usuarios, consultas en sala,
préstamos a domicilio; el estado que guardan los acervos,
la calidad del servicio y la atención del personal adscrito
a las bibliotecas, los programas permanentes dirigidos a niños
y jóvenes, entre otros indicadores. En fin, tantos aspectos
que requieren evaluarse y dar seguimiento, pues no se trata
de invertir grandes sumas de dinero, si los propósitos
esenciales no se están cumpliendo.
Este “Día nacional del libro” debe convertirse
en tiempo de evaluación para tomar decisiones; no debe
postergarse su importancia, ni minimizar su valor en la educación
de los pueblos. Tampoco puede negarse que los libros son instrumentos
intelectuales, herramientas que transforman el pensamiento,
activan la memoria, movilizan la imaginación y permiten
una interacción entre el lector y el autor del texto.
Un lector auténtico lee por voluntad propia, sabe que
leyendo puede encontrar respuestas a sus necesidades; descubre
que la lectura es parte importante de la vida (para el estudio,
el trabajo y la superación personal). La lectura es fuente
de experiencias, emociones y afectos. Lo importante para el
lector, es entender y sentir lo que lee. Este es el mejor momento
para iniciar –o en caso- continuar formando lectores desde
el hogar, la escuela y las bibliotecas.
Un lector no es un número en la estadística de
las bibliotecas o en los informes institucionales; un lector
es una persona que interactúa con el mundo real e imaginario,
adquiere conocimientos, desarrolla habilidades y forma sus valores
y actitudes, en la medida que descubre su entorno y aprende
a convivir con él y las demás personas.
Leer es un acto inteligente, creador.
Un libro, fuente de sabiduría y compañero de toda
la vida.
San
Francisco de Campeche, Cam. 6 de noviembre de 2009. |