En centros educativos, alumnos y maestros elaboraron
altares, como colofón del Mes de la Campechanidad o para representar
la costumbre mestiza. En las noches del 30 y del 31 de octubre,
el mercado "José Carmito Cuevas" recibió a cientos de personas
que acudieron a comprar las viandas para hacer los pibipollos,
y dulces y otros alimentos para ofrendar a sus familiares fallecidos.
En la mañana del 31, aunque hubo trabajo en los colegios,
en muchas casas se hicieron pibipollos en honor de los niños
muertos. El 1 de noviembre, como se lleva al cabo cada año,
se enterraron las obras gastronómicas de la ocasión.
Las inclemencias del tiempo, no impidieron que la gente repitiera
la actividad en sus hogares. Un gran número de habitantes prefirió
los hornos propios o de las panaderías, para cocer sus "pibes".
El panteón de la ciudad tuvo la visita de decenas de habitantes,
que limpiaron osarios y lápidas de sus seres queridos. Ayer,
fueron oficiadas dos misas en el camposanto, por el padre José
Luis Betancourt. |