Velas,
pitos e incensarios de barro, frutas, dulces
de mazapán, "manjares", carnes, hojas
de platano, condimentos, atole de maíz nuevo,
etc. En
el estacionamiento estuvo la otra cara de la moneda:
puestos de tacos, tortas, hot dog.
El
31 de octubre y el 1 de noviembre se llevaron al cabo
los entierros de los "pibes", luego del tradicional
rito de abrir el hoyo, encender la leña y calentar
las piedras que recibieron la "mortaja gastronómica".
Una
hora, hora y media, o dos horas después, las
láminas vegetales o de zinc fueron quitadas para
despejar el hueco, donde la comida para los muertos
fue sacándose para alimentar a los vivos.
Pozole,
cervezas, refrescos, licores, botanas y otras frituras
acompañaron el menú necrótico del
mucbil-pollo-frijol-jamón y queso.