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| Calkiní,
19 de mayo de 2025 |
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Maestra Elenita, inspiración y vocación
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María Elena Ordóñez Chí vio la luz primera, el 24 de enero de 1947, en la tierra del sombrero de jipi y palma; hija de los esposos Sr. Antonino Ordóñez Centeno y la Sra. Gráfila Chí Herrera. Cursó estudios básicos en Bécal, Campeche.
Ante las circunstancias de su época y su inquebrantable deseo de superación, se trasladó acompañada de otras jóvenes a la ciudad de Mérida, Yucatán, para ingresar al Centro de Mejoramiento Profesional número 30, institución donde obtuvo el Título de Profesora de Educación Primaria, en el año de 1968. |
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| Vida laboral |
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En compañía de su padre y otras paisanas recién egresadas, viajaron a la Ciudad de México, con la finalidad de obtener una plaza federal para ejercer la docencia.
Después de breve estancia en la capital mexicana, recibió nombramiento el 16 de septiembre de 1968. Con un veliz repleto de esperanza, escasas prendas abrigadoras y un cúmulo de deseos para trabajar, se trasladó a Durango. En esa entidad y con plaza inicial acudió a su primer centro de trabajo en la comunidad Rancho de Peña, Indé, Durango. Más de 2400 kilómetros separaron a la joven maestra Elenita de su familia, las cuevas húmedas y las muchachas contemporáneas de su pueblo. Fue el inicio de una etapa profesional, desafiante pero motivada por viajar, aprender, adquirir experiencias, enseñar y cumplir con responsabilidad en la escuela asignada; aunque distante de casa, su convicción y motivación fueron su fortaleza.
En pocos años, logró “cambio de estado” a Campeche. En esta entidad, fue asignada a la Supervisión escolar, con sede en Felipe Carrillo Puerto, Champotón, misma que envió al poblado de San Dimas; en este sitio permaneció dos ciclos escolares. Posteriormente, recibió cambio de zona al municipio de Calkiní, donde se desempeñó como docente en las pequeñas comunidades de Concepción y San Nicolás, hasta arribar a su tierra natal, en la escuela primaria Vicente Castro Bacallao (1974) donde permaneció más de treinta años hasta su jubilación en el año de 2005.
Durante más de tres décadas, dedicó su vida al servicio a la educación pública en escuelas primarias de los estados de Durango y Campeche. |
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| Superación y estudio |
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“Alguien tiene que hacer algo para que la familia mejore y cambie…” es una frase que comparte la apreciada maestra. En sus años mozos, las oportunidades escolares eran escasas; estudiar implicaba salir del pueblo, dejar el tejido de sombreros e ir en busca de los libros; salir de las cuevas para acudir a las escuelas era una oportunidad para pocas mujeres de su tiempo. El deseo de tener una profesión y trabajar en otra actividad, con opciones de progresar, fue un aliciente para tomar decisiones y dejar el pueblo en busca de la realización de sueños y metas personales.
Al concluir sus estudios como Profesora de Educación Primaria, inició un trayecto académico exitoso. La actualización en el magisterio y nuevas disposiciones administrativas, impulsaron sus deseos para continuar preparándose, así que se matriculó en la Universidad Pedagógica Nacional con sede en la capital campechana.
Refiere la maestra Elenita… “éramos cuatro, la maestra Aurelia Briceño y yo, más dos de nuestros compañeros, el profe Antonio Chablé Brito y José Alfredo Collí Simá (en gloria estén). Ya querían tirar la toalla, pero la maestra Aurelia y yo dijimos: ya empezamos, terminamos… y así nos acompañábamos a Campeche, allá eran las clases.
El 14 de abril de 1989 sustentó examen profesional para obtener el Título de Licenciada en Educación Primaria, documento firmado por el Rector, José Ángel Pescador Osuna, y el Secretario de Educación, Lic. Mario Bartlett Díaz, con fecha 24 de octubre de 1989.
Su interés genuino por aprender alimentó actitudes positivas y disposición de participación en cursos y talleres de actualización, compartiendo sus experiencias, técnicas de enseñanza y metodologías para el aprendizaje de la lectura y escritura con el Método Global de Análisis Estructural.
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| Servicio a la niñez |
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En los años de servicio a la niñez, atendió centenares de alumnos de primer grado. La enseñanza de las primeras letras, la adquisición de la lectura, iniciación de la aritmética y hábitos escolares fueron su gran misión educativa. Por su sensibilidad, capacidad, humanismo y gran compromiso social fue la preferida de padres, madres de familia; la favorita de niñas y niños. Con un tono de voz que acaricia, mirada tierna y brazos pletóricos de calidez, se distinguió hasta el último día de clases; méritos para ser reconocida y admirada por los estudiantes normalistas durante sus prácticas profesionales. |
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| Reconocimientos |
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Su desempeño profesional en la docencia la hizo acreedora al Reconocimiento Maestra Distinguida por la Secretaría de Educación, Cultura y Deporte; Diploma de Honor y Medalla al Mérito Docente “Apolonio Rivas” otorgado por el Gobierno del estado de Campeche. En 1999, recibió la Medalla Rafael Ramírez” por 30 años de servicio de la educación pública.
Ha recibido distinciones especiales por parte de autoridades educativas locales, Sociedad de padres de familia del plantel; antes de su retiro, en varias ocasiones ha sido Madrina de Generación de sus ex–alumnos.
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| Vocación |
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Nombrar, escuchar o recordar a la “Maestra Elenita” es un referente en la historia de la educación básica en Campeche. Formó parte de un selecto ramillete de educadoras, reconocidas por su responsabilidad, institucionalidad y vocación magisterial. Durante más de tres décadas en la docencia, fue ejemplo de inspiración y superación.
Su paso por las aulas, impregnadas de risas bulliciosas, carreras de los niños, lágrimas al comienzo de curso escolar, travesuras y algunos regaños para las tareas hicieron germinar las primeras letras y los números, saberes clave para el aprendizaje y la vida.
Hoy –agradecida y satisfecha– por el respeto hacia su persona. Su voz sigue siendo dulce, agradable; camina sin prisas, el tiempo y la complicidad de su memoria alimentan años gloriosos, algunos de retos, otros de victoria. Representa la calma, trabajo, esperanza. Ella inspira paz.
Sirva este texto, como TESTIMONIO DE GRATITUD Y RECONOCIMIENTO a tan distinguida educadora becaleña. Su contribución social a su tierra natal, así como en la formación de generaciones, hoy ciudadanos exitosos en oficios y profesiones.
Honor a quien honor merece. Felicidades apreciada Maestra Elenita.
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Bécal, Campeche, mayo de 2025. |
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| Texto y fotos: Enviados por Teresita Durán, el 18 de mayo de 2025. |
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