| Hoy
día, las actitudes y desempeño de los maestros
mexicanos son tema de crítica; la calidad de su actuación
en el contexto escolar y su vinculación con la comunidad,
refleja el resultado de valores, ética profesional, formas
de enseñanza utilizadas; no se diga del desempeño
académico de los estudiantes y los resultados de las
evaluaciones, indicadores que se utilizan para desacreditar
o en su caso reconocer la loable tarea realizada.
Hasta
hace algunas décadas, la tarea de los profesores recibía
elogios por parte de padres y madres de familia. En las formas
de relación con los alumnos, el predominio de disciplina,
obediencia y orden eran la constante; más que un facilitador,
el maestro era transmisor de información. Su palabra
era teoría.
Nada
es estático, la sociedad cambia, los roles familiares
se modifican, los escolares evolucionan y los maestros necesitan
fortalecer sus metodologías, desarrollar otras habilidades,
manejar nuevos instrumentos, recursos didácticos; replantear
sus valores y principios pedagógicos para asegurar la
calidad de su enseñanza y en consecuencia el aprendizaje
de los educandos.
La
realidad de este siglo globalizado está direccionando
la formación de los docentes, no pueden conformarse con
los instrumentos de antaño, ni sumirse en las técnicas
expositivas; la propia naturaleza de los grupos en los colegios,
exige dinamismo en las actividades, libertad para preguntar,
cuestionar o proponer. Las expectativas de los alumnos de educación
media superior y superior, en torno a la preparación
del profe y dominio del área de conocimiento, se han
vuelto una “piedrecilla” en los zapatos de los educadores.
Todo parece indicar que la labor de los maestros, cada vez es
más cuestionable.
Ser
maestro no es cuestión del destino ni de herencia familiar;
se trata de una labor altamente formativa, de carácter
humanista. La profesión docente es gratificante cuando
alguien reconoce lo que haces, es un ejercicio de comunicación
permanente, cuya misión principal radica en la formación
de los hombres, mujeres del presente y el mañana. Por
eso, quienes ejercen la docencia, están siendo motivados
a fortalecer sus competencias; las tendencias actuales en educación,
ofrecen la posibilidad de ser mediadores entre el alumnado y
el entorno, facilitar el aprendizaje de conocimientos, habilidades,
valores y actitudes; tareas complejas porque intervienen diversos
factores y requiere de condiciones mínimas para satisfacer
las necesidades educativas de los estudiantes, pero no por ello
imposible. La formación continua y la actualización
son vías para crecer y cambiar la cultura laboral del
colectivo docente.
Si
bien es cierto, que existen personas cobijadas por el manto
de esta profesión sin merecer el nombramiento; reconozco
que son más las maestras y maestros orgullosos de su
carrera, llevan a cabo su labor cotidiana con la convicción
de que sus enseñanzas trascenderán en la vida.
Por ello, vale la pena celebrar el día del maestro, porque
su compromiso con la educación y voluntad de servicio,
merecen ser reconocidos.
A
través de este rotativo felicito respetuosamente a los
maestros, por su entrega, dedicación y vocación
de servicio a favor de la sociedad; porque con sus enseñanzas,
siembran la semilla del saber y con su ejemplo abonan los valores
para el desarrollo armónico de sus alumnos.
Mi
respeto y gratitud a mis Maestras y Maestros, porque gracias
a su disciplina y motivación, soy capaz de expresar lo
que pienso y siento; porque con ellos descubrí la luz
y aprendí a disfrutar esta profesión.
San
Francisco de Campeche, Cam. Mayo de 2009. |