Calkiní, 15 de mayo de 2009
 
El quehacer de los maestros en la educación
 

Por Teresita Durán Vela

Uno de los agentes profesionales que participa directamente en la formación de las personas, es el maestro. Sí, el maestro junto con los padres, forman un equipo de trabajo, con la misma responsabilidad social de educar. Sin tratar de satanizar la labor docente, sino reconsiderar la valiosa función que realizan los maestros y cómo con sus prácticas mejorar la situación escolar; me permito expresar las siguientes ideas:

 

Hoy día, las actitudes y desempeño de los maestros mexicanos son tema de crítica; la calidad de su actuación en el contexto escolar y su vinculación con la comunidad, refleja el resultado de valores, ética profesional, formas de enseñanza utilizadas; no se diga del desempeño académico de los estudiantes y los resultados de las evaluaciones, indicadores que se utilizan para desacreditar o en su caso reconocer la loable tarea realizada.

Hasta hace algunas décadas, la tarea de los profesores recibía elogios por parte de padres y madres de familia. En las formas de relación con los alumnos, el predominio de disciplina, obediencia y orden eran la constante; más que un facilitador, el maestro era transmisor de información. Su palabra era teoría.

Nada es estático, la sociedad cambia, los roles familiares se modifican, los escolares evolucionan y los maestros necesitan fortalecer sus metodologías, desarrollar otras habilidades, manejar nuevos instrumentos, recursos didácticos; replantear sus valores y principios pedagógicos para asegurar la calidad de su enseñanza y en consecuencia el aprendizaje de los educandos.

La realidad de este siglo globalizado está direccionando la formación de los docentes, no pueden conformarse con los instrumentos de antaño, ni sumirse en las técnicas expositivas; la propia naturaleza de los grupos en los colegios, exige dinamismo en las actividades, libertad para preguntar, cuestionar o proponer. Las expectativas de los alumnos de educación media superior y superior, en torno a la preparación del profe y dominio del área de conocimiento, se han vuelto una “piedrecilla” en los zapatos de los educadores. Todo parece indicar que la labor de los maestros, cada vez es más cuestionable.

Ser maestro no es cuestión del destino ni de herencia familiar; se trata de una labor altamente formativa, de carácter humanista. La profesión docente es gratificante cuando alguien reconoce lo que haces, es un ejercicio de comunicación permanente, cuya misión principal radica en la formación de los hombres, mujeres del presente y el mañana. Por eso, quienes ejercen la docencia, están siendo motivados a fortalecer sus competencias; las tendencias actuales en educación, ofrecen la posibilidad de ser mediadores entre el alumnado y el entorno, facilitar el aprendizaje de conocimientos, habilidades, valores y actitudes; tareas complejas porque intervienen diversos factores y requiere de condiciones mínimas para satisfacer las necesidades educativas de los estudiantes, pero no por ello imposible. La formación continua y la actualización son vías para crecer y cambiar la cultura laboral del colectivo docente.

Si bien es cierto, que existen personas cobijadas por el manto de esta profesión sin merecer el nombramiento; reconozco que son más las maestras y maestros orgullosos de su carrera, llevan a cabo su labor cotidiana con la convicción de que sus enseñanzas trascenderán en la vida. Por ello, vale la pena celebrar el día del maestro, porque su compromiso con la educación y voluntad de servicio, merecen ser reconocidos.

A través de este rotativo felicito respetuosamente a los maestros, por su entrega, dedicación y vocación de servicio a favor de la sociedad; porque con sus enseñanzas, siembran la semilla del saber y con su ejemplo abonan los valores para el desarrollo armónico de sus alumnos.

Mi respeto y gratitud a mis Maestras y Maestros, porque gracias a su disciplina y motivación, soy capaz de expresar lo que pienso y siento; porque con ellos descubrí la luz y aprendí a disfrutar esta profesión.

San Francisco de Campeche, Cam. Mayo de 2009.

 
 
 
Fuente: Texto enviado por Teresita Durán; 14 de mayo de 2009 / Foto: Santiago Canto Sosa; 2001