Calkiní, 12 de mayo de 2005
 
Tumben Ik'tanil Ich Maya Tan (Poesía Contemporánea en Lengua Maya)
 
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El 26 de noviembre de 1994, durante la 3ª Feria Artesanal y Cultural, fue presentado en Calkiní el libro “Tumben ik’tanil ich maya tan” (Poesía contemporánea en lengua maya), una antología de poetas de nuestro municipio, cuya edición fue patrocinada por cinco ayuntamientos de Valencia, España: Alaquàs, Daimus, Manises, Miramar y Piles. La compilación y el prólogo fueron realizados por el señor Jaime B. Rosa, entusiasta promotor cultural, originario de esa nación cervantina.

En este libro, se percibe el animoso quehacer de los autores calkinienses; la voz sobresale y se deja escuchar en cada página.

 

Así como surgió el reclamo indígena en Chiapas en 1994, de esa forma surgió de pronto el interés por todo lo que suene a palabras mayas, en sus más variados idiomas y dialectos.

Margarita Kú Xool, Briceida y Alfredo Cuevas Cob, y Waldemar Noh Tzec, fueron acompañados en aquella velada literaria por los investigadores iberos Francesc Ligorred Perramón (catalán), Manuel Quiroga Clérigo (madrileño), y el Doctor en Filosofía por la Universidad de París-Sorbona, Jaime Rosa (valenciano).

Margarita Kú Xool, nacida en Santa Cruz Pueblo, en marzo de 1978, y actualmente alumna del 4º grado de la ENLEP, describe el nocturno ambiente, en breve estrofa: “Ak’abe jach ki sis u yúbik ik’ tu yót’el/ letén u ki lochma,/ letén u ki jepmá,/ letén ma tan u jálk’atik.” Que en la traducción indica que “La noche siente muy fresco al viento en su piel,/ por eso con goce lo abraza por el cuello,/ por eso lo aprieta con gusto,/ por eso no lo suelta.”

Briceida Cuevas Cob (Tepakán, 1969), radicada desde 1999 en el D.F. como parte importante de la Asociación Nacional de Escritores Indígenas, y participante en foros internacionales, dice en “In yum” (Padre): “In yum,/ laík,/ amé tan u jit’ik u k’aan ta jool./ ¿Maax pal joch u xik’nal ch’ich’oob tu tan a jólal?/ A tákmaba ka ta jántaj u ch’ujkil pidz.” En su versión al castellano, resume: “Padre,/ mira,/ la araña teje su hamaca en tu cabeza./ ¿Qué niño esbozó el vuelo de los pájaros en tu frente?/ Comiste a escondidas dulce de algodón.”

Su hermano Alfredo (Tepakán, 1960), profesor en Campeche, sentencia en su lengua materna: “Tan u pisasilankil u puksik’al uinik./ Uj u k’ax polil kab,/ kab u taan yich yaxk’in;/ yaxk’in u kimak ólal mak.” (Madrugando está el corazón del hombre./ La luna es el lazo de la tierra,/ la tierra es la faz del verde sol;/ el primer sol es la alegría del hombre).

Waldemar Noh Tzec (Calkiní, 1949), coordinador del Taller de Poesía en Lengua Maya, en la Casa de Cultura de Calkiní, al que acudían los autores en alusión, declara: “tak a ni tin ni/ uy bix u ki níkil in uik’ tumén in yamaech/ tak’ a chi tin chi/ ¿ma ua tan a wúyik véjale chen jach tak in ki chic u tak’án chi abalil a dzudz?”. En estos versos se dirige a su bella señora: “acerca tu nariz a la mía/ siente cómo se derrumba mi aliento porque te amo/ junta tu boca con mi boca/ acaso no sientes que hoy sólo tengo tantas ganas de morder placenteramente la madura ciruela de tus besos?”.

Culminaron la hechura del volumen, con sus pinceles jóvenes, Francisco Ché Uicab, Sergio Tún Euán y Elmer Cocom Noh.

Aquella noche solidaria con los cuatros aedas, Ligorred Perramón dedujo que “afortunadamente, los escritores de Calkiní no están solos levantando sus voces poéticas en el Mayab, y sus treinta y ocho textos se suman ya a la amplia producción literaria maya peninsular de nuestros días. A los ‘delegados de España’ (Rosa y Quiroga) –así se lee en la ‘A short biography’ de Jaime B. Rosa en la solapa del libro- les tentó la idea de completar la tarea de aquellos primeros conquistadores del siglo XVI que se ufanaron ante los pueblos originarios de América, diciéndoles que ‘les había robado el oro pero que les habían llevado el logo’; ahora, estos audaces y fugaces viajeros, pretendieron también llevarse el logo poético de los mayas de Calkiní para ‘alargar’ su biografía en los ‘Who’s Who!’.”

Al final de su discurso, Francesc afirmó que “Como antropólogo-lingüista, aunque he incursionado –con constancia, también con errores- en el estudio de la literatura maya peninsular, no voy a aventurar una crítica literaria apresurada a estos textos, pero sí señalar que sentí mucho placer al leer lo que llamaría ‘versos del viento’; me refiero a los poemas ‘Ak’ab yétel ik’ (La noche y el viento) de Margarita, ‘Ik yétel Lol’ (el viento y la flor) de Briceida, ‘Yaxk’in’ (Primavera), de Alfredo Jesús, y ‘U k’ay chan xk’ok’ (Canto del pequeño ruiseñor), de Waldemar. Todos pueden entrar de lleno en el capítulo de la Poesía, con mayúsculas, porque son ya tradición literaria maya”.

Cristina Leirana Alcocer, en su tesis profesional para obtener el título de Licenciada en Ciencias Antropológicas (Mérida, 1996), diserta: “En los poemas de esta antología predomina una visión optimista de la realidad, la mayoría de los poemas trasluce placidez, sin embargo no se usan los recursos propios del romanticismo, que en otras épocas se aplicaron a la producción literaria en lengua maya. En contraste, en los poemas del taller de Calkiní, la sensación de placidez se expresa por vocablos comunes en el habla cotidiana”. En otra sección, indica que “los escritores mayas de Calkiní afirman que más allá de lo externo, lo peor que ocurrió fue la interiorización, en muchos de los miembros de las comunidades mayas, de un sentimiento de rechazo hacia sus orígenes: ‘no enseñar el maya a nuestros hijos, demuestra que estamos colonizados mentalmente’. Todos los escritores que se reúnen en Calkiní coinciden en que les es más fácil crear en maya que en español, y que al traducirlo, sienten que no del todo están respetando la versión original del poema. En algunos casos, optan por no traducir al español, ya que no encuentran la manera de que el poema conserve su valor artístico.”

Quiroga Clérigo comentó en un periódico hispano, del domingo 31 de julio de 1994, sobre la literatura maya: “Producto de sus conversaciones en unos calurosos y agradables días de agosto (1993), en los cuales Jaime Rosa también tuvo ocasión de visitar las pirámides de Uxmal y Chichén Itzá y todo el entorno de ese Yucatán que trata de mantener la lengua maya por encima de los problemas cotidianos del México mestizo, y de allí surgió la idea que ha visto al fin realizada con la ayuda material de los ayuntamientos valencianos (...) y que es un precioso libro”.

El compilador, Jaime Rosa, envió el 30 de agosto de 1994, antes de la presentación del volumen, una carta al munícipe Profr. Abelardo Mayor Cuevas, en la que adjuntó copias de documentos de diversas autoridades de aquel país, agradeciendo la entrega del citado tomo de versos. Felipe González, Presidente del Gobierno, firmaba en Madrid, el 6 de julio, “la amabilidad de dedicarme”, esta obra. “Le deseo éxito y le envío un cordial saludo.”

Además, la Ministra de Cultura, Carmen Alborch Bataller, expresó el 22 de junio, también en Madrid, “el testimonio de su más distinguida consideración”. El Rey Juan Carlos, a través de su Secretario Adjunto, Javier Ortiz, agradece “por la atención que ha tenido al remitir a su Majestad el Rey, un ejemplar de su libro”. Igualmente, lo hizo el Conseller de Cultura de la Generalitat de Catalunya: “He rebut l’edició de l’obra (...), que heu coordinat, l vull agriar-vos la gentilesa que heu tingut de fer-me’n a mens un exemplar.” Y no podía faltar el Instituto Cervantes, en la voz de su director Nicolás Sánchez-Albornoz, quien acusó recibo en Alcalá de Henares del ejemplar que “servirá para enriquecer nuestra biblioteca”.


Santiago Canto Sosa. Calkiní, Campeche, 11 de marzo de 2001.

 
Fuente: Los ojos de Ah-Canul. Reseñas y comentarios. Santiago Canto Sosa. 2000-2005 // Foto: Francisco Cauich Pat