Calkiní, 23 de marzo de 2012
 
José Fernández Tuyín (1915-1984), trovador y panadero

Por Carlos Fernández Canul

 

Trovador y bohemio de nacimiento, de oficio panadero y conocedor de muchos conocimientos, un hombre que se distinguió por su sencillez, y que su paso por la vida lo hace ocupar un lugar en la historia de esta ciudad. José Marcos Fernández Tuyín nació en Progreso, Yucatán, el 15 de abril de 1915; sus padres fueron Martín Fernández Díaz (de origen español y cubano) y Clara Tuyín Cab, fue el mayor de 4 hermanos que fueron Alfonso, Sarita y María del Socorro. En Progreso fundó el Primer Sindicato de Panaderos “Sacco Vanzeti”, con el lema ”Unidos venceremos”.

José Fernández Tuyín
 

Llega a este lugar en 1945, junto con su hermano menor Alfonso, llamados con el mote de “Los cubanos”, ambos de oficio panadero, e instalan su primera panadería llamada “La Nueva”, la cual se inaugura el 1 de enero de 1946, luego le ponen el nombre de “La Principal”. Fue pionero de esta industria, la cual estuvo ubicada durante muchos años en la esquina de las calles 20x19 (actualmente papelería “Karla”); posteriormente, se ubicó en la calle 19, al lado del cinema “Camino Real”. Elaboraba gran variedad de panes como hojaldras, camelias, cocotazos, biscochos, pan batido, francés; creador de las “hogazas” y las medias noches, bizcochos panuncianos y otras especialidades del pan bueno.

Pepe Fernández, como se le conocía en la ciudad, se casó con Isabel Canul Ojeda, con quien procrea 7 hijos: José Jesús, Vicente, Juan Manuel, Jorge Alberto, Carlos Antonio, Mario Enrique e Ismael.

Corría por sus venas la sangre del artista, trovador y bohemio. Todas las noches se reunía con sus amigos en interesantes tertulias en el desaparecido “Café América” de Gonzalo Baeza García (actualmente nevería de la “Antequera”), ahí departía el sabroso “café” junto con sus amigos trovadores (1960): José “Pepe” Mijangos, Jaime Terrones, José Escalante “Pepe bomba”, Claudio Interián”, Humberto “El Betún" Suárez, Alberto Pacheco, el cantante Gilberto Suárez Avila y otros, que marcaron una “época en la trova calkiniense”. Vaya a través de estas líneas nuestro reconocimiento a estos pioneros. Ahí, ensayando, los contrataban para llevar serenatas a las novias de los enamorados de aquella época.

Formó parte activa en las fiestas del carnaval, donde tocaba para las estudiantinas de varias escuelas como la primaria “Mateo Reyes”. Acompañó, junto con otros músicos, la comparsa de las “Viejas Verdes”, que comandaba la “Tía Huacha” Eufrasia Sierra. Pepe Fernández también acompañaba a los artistas de los circos que llegaban a la ciudad; participaba en veladas de las escuelas, acompañando a su hijo Jorge que cantaba bien las canciones rancheras, así como en otros eventos culturales, acompañando a cantantes como Socorrito Pérez y María Rivero.

En su vida política fue priista de corazón; fue regidor de Salubridad (rastro, mercado e higiene pública) del Ayuntamiento, en el trienio del Dr. Eduardo Baeza García (1956-1958), así como precursor de varios proyectos en beneficio del municipio.

Es, a grandes rasgos, parte de la vida de este personaje, que a su paso por esta tierra dejó una huella que es justo reconocer. Falleció el 5 de octubre de 1984 en esta ciudad, rodeado de sus hijos, nietos y numerosos parientes. Sus restos descansan en el panteón municipal de este lugar, y como él dijo: “quiero descansar en esta tierra bendita que me dio muchas satisfacciones y donde nacieron la mayoría de mis hijos”.

En su memoria, el historiador y poeta Fred Berzunza Chacón le escribió un poema que dice:

 

A LA MEMORIA DE DOS TROVADORES

 

La luna camina el cielo

con grandes zancadas blancas

mientras la guitarra llora,

por la dulce enamorada.

 

Notas que vibran la noche

en la garganta trovera,

mientras que los grillos zumban

al paso que va la luna.

 

¡Se murió Pepe Fernández,

trovador y panadero¡

el horno vive callado

en las madrugadas largas

y el pan ya no se cocina.

con la música de ensueño.

 

¡Se murió Pepe Escalante,

trovador y alhajero¡

ylas joyas ya no alumbran

las madrugadas vacías

al compás de la guitarra

pulsada en manos troveras.

 

¡Qué triste vuela la noche

sin las guitarras troveras¡

¡No hay voz de Pepe Escalante

ni son de Pepe Fernández!

Calkiní. Campeche. Marzo de 2012.

Pepe Fernández (de sombrero), en compañía de Gonzalo Sobrino Santillán (Izq.) y Julián Carcaño
 
 
Fuente y foto: enviadas por Carlos Fernández Canul, 23 de marzo de 2012 / Foto: archivo de Santiago Canto Sosa