Calkiní, 5 de marzo de 2010
 
¡Viva la familia!

 

Por Teresita Durán Vela

 

La familia es el espacio ideal para el crecimiento y desarrollo de los individuos, un escenario natural para el aprendizaje social. En el seno de la familia, los abuelos y padres, enseñan los valores de la vida, enseñanzas que guiarán el presente y futuro de las personas. En familia, el ser humano aprende a relacionarse con los demás, procura respeto, amor y comprensión.

 

La educación familiar basa su calidad, según los estilos de crianza, costumbres y valores, que los padres transmiten a sus descendientes; pone en práctica formas de vida en la organización de tareas, modelos de comportamiento, cumplimiento de tareas y formas de convivencia. Es cierto que la composición de la estructura familiar se ha transformado, ahora, existen familias integradas únicamente por papá y los hijos; mamá y los hijos, mamá con nueva pareja y los hijos de ambos; hijos huérfanos viviendo con los abuelos; esposos sin hijos educando hijos de algún familiar, parejas con hijos adoptados, madres solteras, etc… cualquiera que sea el caso, los adultos son los encargados de brindar educación familiar; son los indicados para criar pequeños o formar adolescentes solidarios, responsables, honestos, trabajadores.

La familia es el primer espacio de aprendizaje del ser humano, fuente inagotable de sentimientos y oasis seguro de compañía, ayuda y afecto. Es precisamente, en familia, donde se viven y aprenden los valores; el escenario para la historia de cada persona, el mejor sitio donde la comunicación es la herramienta excepcional para las relaciones entre padres e hijos. La comunicación crea situaciones de confianza, pues es un medio para fortalecer la unión, mediante vínculos afectivos en la convivencia; sin comunicación, no hay comprensión. La comunicación facilita la hermandad, además es indispensable para la vida en el hogar, asegura lazos entre los miembros de la familia. La comunicación no es simple intercambio de palabras, sino un acto de confianza, respeto y diálogo sincero; cuando existe comunicación, nace la armonía.

La creación de una buena atmósfera afectiva –sostenida por la comunicación- va más allá de dar órdenes o decirle a los hijos, cuánto se les quiere; se relaciona con la expresión del afecto a través del contacto físico: caricias, abrazos, besos, saludos, etc… Comunicar es decir lo que siente el corazón, abrir los sentimientos y escuchar con atención los mensajes de los interlocutores.

En estos tiempos, es necesario estar más cerca de los hijos, las épocas han cambiado; el acceso a diversas fuentes de información, los patrones culturales de diferentes comunidades del planeta, aunado a los nuevos modelos de familias, el tiempo y la calidad de las relaciones entre padres e hijos, son algunas de las causas del cambio en los estilos de crianza y formas de convivencia en el hogar. Hoy día, los pequeños y adolescentes están expuestos a estímulos y modelos virtuales, procedentes de prototipos y culturas de otras naciones; prototipos que ponen en riesgo la cohesión, el respeto a la vida y la dignidad.

En esta época, aún con los avances tecnológicos, la revaloración de la función educativa y socializadora de la familia, debe ser una prioridad. Insistir en los efectos positivos que tiene la educación de los hijos, comunicar a través de una vida con valores, la congruencia entre pensamientos, sentimientos, palabras y acciones. Mientras más cerca de los hijos, mejores relaciones se cultivan.

Sirva el día de la familia, para reunirse a celebrar juntos: abuelitos, padres, hijos, nietos, sobrinos… convivir logros, resolver problemas, tomar decisiones y hacer proyectos para fortalecer la unión familiar. Cada día puede ser pretexto para celebrar a la familia, en cada aurora, renace la esperanza de ver crecer a los pequeños; entregar al ser querido, muestras transparentes de ternura y solidaridad.

Amable lector, su familia es parte importante de su existencia. Nada mejor que la alegría de los niños, la ternura de los viejitos y un abrazo afectuoso de papá o mamá. Todos los días, celebre con su familia las bendiciones de la vida.

¡Viva la familia!

San Francisco de Campeche. 5 de marzo de 2010.

 
 
 
Fuente: Texto enviado por Teresita Durán Vela; 5 de marzo de 2010 / Imagen: http://office.microsoft.com/es-es/clipart