| El
día internacional de la mujer, es una fecha simbólica
para revalorar las capacidades, derechos, obligaciones, barreras,
triunfos y desafíos de las mujeres. En las últimas
décadas, las intenciones y voluntades ciudadanas, a favor
de una cultura de respeto y no violencia, ha sido tema principal
de debates y discusiones, en busca de políticas y proyectos
que minimicen los tipos de violencia, abusos y rechazo en los
distintos ámbitos de la vida social en las comunidades.
En el contexto internacional, organizaciones y grupos de la
sociedad civil, intensifican sus acciones para concientizar
y generar una cultura de aceptación, tolerancia y no
discriminación hacia las mujeres; el llamado a los hombres,
instituciones, empresas, escuelas, religiones, familias y a
las mismas mujeres, para revalorar el derecho a la vida, la
existencia de un ser humano, con potencial psicológico,
social y espiritual para crecer, aprender y vivir en armonía
consigo misma y el entorno., es el común de las campañas
de sensibilización en torno al tema.
Seguramente
existen mujeres con autoestima y sin autoestima, otras a quienes
la vida ha ofrecido experiencias poco favorables; algunas más,
viven rodeadas de amenazas y habrá quienes viven cegadas
por la opresión o el castigo perpetrado por las decisiones
de los hombres. Cualquiera que sea el grupo al que pertenece
una mujer, valore su ser; fortalezca sus pensamientos positivos,
cambie las actitudes negativas por las positivas, busque el
reencuentro con su yo; riegue su jardín interior, diga
palabras agradables al oído y al corazón; escuche
historias de mujeres triunfadoras, véase en el espejo
¡dígase estoy bien, me siento bien, me veo bien
y actúe con optimismo! Conservar la sonrisa y la alegría
son buenas señales para disfrutar cada instante de la
vida.
El
lado luminoso de las mujeres depende en gran medida de la autoestima,
es su principal fortaleza; con ella, las actitudes se vuelven
positivas, surge la automotivación, así se genera
voluntad, iniciativa para actuar con perseverancia, alcanzar
con carácter la disciplina, hasta lograr trascender como
la mejor mujer: “la mejor mamá, hermana, abuelita,
tía, amiga, educadora, empresaria, universitaria o la
mejor amiga”.
Así
como existe el lado luminoso, existe el lado oscuro. ¿Cuántas
damas este día no tuvieron algo para comer, estuvieron
enfermas, no fueron a la escuela por falta de dinero para el
transporte? ¿Cuántas más despertaron con
golpes en el rostro, moretones en los brazos, intoxicadas, enfermas,
sin un peso en la bolsa o sin trabajo?
Referirse
a las mujeres, es reconocer la generosidad de la especie, su
condición biológica, permite a su cuerpo albergar
durante nueve meses de gestación, una nueva vida; su
sensibilidad hacia las necesidades del prójimo, le permite
encontrar virtudes, necesidades y emociones; también,
tiene otras fortalezas, como el liderazgo para organizar la
vida en el hogar, administrar la economía familiar, realizar
las tareas propias de la casa, dirigir un negocio, coordinar
una agrupación, sobresalir en su profesión, etc…
los escenarios donde se desenvuelven las mujeres son compartidos
por otras personas; gracias a su preparación y determinación
están incursionando en nuevos proyectos laborales, se
han vuelto emprendedoras. En donde quiera que tengan la oportunidad
de desempeñar una tarea, su responsabilidad pone de manifiesto,
la capacidad para mostrar sus competencias; es decir, son capaces
de usar sus conocimientos y experiencias para resolver situaciones
problemáticas con responsabilidad, ya sea en el trabajo,
la escuela o el hogar.
El
día de la mujer, ofrece la posibilidad para revalorar
que cerca de usted, hay una mujer valiosa; un ser humano con
capacidades, una persona con obligaciones. Las mujeres comparten
los mismos derechos humanos. La fuerza de sus sentimientos no
es sinónimo de fragilidad; por el contrario, es una manifestación
de su inteligencia espiritual. Las mujeres de Campeche y del
mundo, son dignas de su género; valiosas por su contribución
al desarrollo de los pueblos y valientes en sus decisiones.
No permitas que el lado luminoso de las mujeres se oscurezca
con la violación de sus derechos y el maltrato de sus
sueños.
Con
estas líneas, doy voz al silencio de mis compañeras,
porque su silencio esconde la violencia y en su mirada, se esfuma
la esperanza de una vida segura. Escribo por aquellas que no
pueden hacerlo; porque en algunas, el brillo de la dignidad
se opaca; porque soy ser humano y tengo el privilegio de ser
mujer.
San
Francisco de Campeche. Marzo de 2010. |