Calkiní, 21 de marzo de 2006
 
El mismo canto
 

I

Descubre el pájaro su trino injusto,

su trino pescador de oídos sordos,

sus alas, que predicen el crepúsculo.

En su plumaje lleva un arcoiris

que vuela entre metáforas de polvo,

de ciudad en ciudad, harto de bilis.

Celebración del Día Mundial de la Poesía. 2005.
 

Su pico es triste pero llega lejos,

alcanza las montañas de mis ojos,

divinos ojos porque viven ciegos.

Su nombre es pájaro, su nombre alado.

Su canto gongorino y doloroso:

poeta sin dinero -sin trabajo-.

 

II

Lagrima la Verdad; el desengaño

de sorprenderte ajena me contrita,

me libera de tus besos amargos.

Por eso digo a la memoria, triste:

como poeta soy equilibrista,

mido las letras en los versos libres.

De plano el mundo de cabeza canta;

piensa con el estómago. La prisa

es un lugar común cada mañana.

Quiero decir qué pena, qué bullicio,

en el amor gobierna la injusticia:

llora la hiena y ríe el cocodrilo.

 

III

No es cierto que camine el caracol

con su casa en las espaldas. Su meta

es construir su casa en la de Dios...

Por eso las tortugas lo persiguen,

quieren hacer su nido entre la arena

con el martirio que la ola escribe.

Así el poeta busca la Verdad,

rasguña el remolino, las tormentas;

sólo encuentra la muerte material.

Pero al morir todas las noches, calma

los cuerpos que a su espíritu regresan

en el inmenso cántaro del alba.

 

Calkiní, Campeche. 1995.

 
 
Fuente: Texto inédito / Foto: Santiago Canto Sosa