Su
pico es triste pero llega lejos,
alcanza
las montañas de mis ojos,
divinos
ojos porque viven ciegos.
Su
nombre es pájaro, su nombre alado.
Su
canto gongorino y doloroso:
poeta
sin dinero -sin trabajo-.
II
Lagrima
la Verdad; el desengaño
de
sorprenderte ajena me contrita,
me
libera de tus besos amargos.
Por
eso digo a la memoria, triste:
como
poeta soy equilibrista,
mido
las letras en los versos libres.
De
plano el mundo de cabeza canta;
piensa
con el estómago. La prisa
es
un lugar común cada mañana.
Quiero
decir qué pena, qué bullicio,
en
el amor gobierna la injusticia:
llora
la hiena y ríe el cocodrilo.
III
No
es cierto que camine el caracol
con
su casa en las espaldas. Su meta
es
construir su casa en la de Dios...
Por
eso las tortugas lo persiguen,
quieren
hacer su nido entre la arena
con
el martirio que la ola escribe.
Así
el poeta busca la Verdad,
rasguña
el remolino, las tormentas;
sólo
encuentra la muerte material.
Pero al
morir todas las noches, calma
los
cuerpos que a su espíritu regresan
en
el inmenso cántaro del alba.
Calkiní,
Campeche. 1995. |