Tu
cruz vino del árbol de la vida,
nació de una madera solidaria.
Para morir tu muerte legendaria
un árbol ofreció su copa herida:
En
ella, la resina de tus venas
bañó de luz el rostro del pecado.
El mundo te olvidó, crucificado
en su propia maldad, en sus cadenas.
Por
eso, cuando miro a mis hermanos
meciéndose en la cruz de la discordia
rcuerdo el sacrificio de otra cruz:
Ella
ofreció su vida por tus manos,
en busca de la paz y la concordia,
a cambio de tu savia y de tu luz. |