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| Decadencia
de las Fiestas de barrios de Calkiní |
| Calkiní,
7 de junio de 2004 |
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Por
Andrés Jesús González Kantún |
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De
aquellas esplendentes fiestas tradicionales, llevadas
a cabo en otros tiempos, en los distintos barrios
de Calkiní, ya no volverán a ser las
mismas. Poco a poco, se han ido apagando, hasta
convertirse en prácticas grises y desabridas.
La
niñez y la juventud, la dínamo de
estas festividades, han cambiado su centro de interés
en otras diversiones. Lo antiguo para ellos no cuadra
con su particular idiosincrasia; prefieren la experiencia
de otros entretenimientos ajenos al suyo; y si es
de importación, mucho mejor. |
Corrida
de toros, en el pueblo de Tepakán. Junio
de 2004. |
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En
vano han sido los esfuerzos de la gente mayor por infundir en
los hijos el amor al patrimonio cultural, legado de los ancestros;
pero no han rendido los frutos deseados, a pesar que desde niños
se les ha abonado el camino para recorrer con soltura esta rica
tradición, basada en bailes, corridas de toros, y principalmente
el ejercicio de la vaquería. Sin embargo, estas prácticas
no han influido para nada en su ánimo. De igual manera,
la educación ha corrido por el mismo camino a pesar de
haber creado la SECUD un programa estatal, "El fortalecimiento
de la campechanidad". Lamentablemente, los encargados de
inducir la preservación de la cultura popular todavía
no le han encontrado el vaivén.
Y
las sociedades culturales qué? Existen y se conservan
incólumes, unas de rancia cepa, otras nuevas, pero no
se han manifestado a favor, porque se mantienen indolentes ante
la agonía de nuestras raíces. Se hacen sordos
cuando se les invita a participar, porque sus agrupaciones son
otras. |
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Aunque,
a decir verdad, existen otras causas, quizá de
mayor peso que, aunadas a las anteriores, repercuten en
el futuro no promisorio de las fiestas: el aspecto económico,
y que les atañe indiscutiblemente a todos los inmiscuidos
en la organización, como son: las autoridades civiles,
los venteros, los amigos, el pueblo generoso, los palqueros,
el comité organizador y, de manera muy especial,
los distinguidos visitantes de otros lugares. Entre todos
éstos, reside la columna vertebral de una feria
para preservar su existencia. |
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Capilla
de Fátima, en Calkiní. Mayo de 2004. |
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Sin
embargo, entre todos ellos, los palqueros juegan un papel muy
importante, ya que si no cumplen con el pago total del espacio
ocupado en el ruedo taurino, todo el entramado económico,
planeado por los directivos, se viene abajo. Si obraran con
ética, las fiestas, aunque se bambolearan, se mantendrían
vigentes y fuertes; pero la realidad es otra historia.
Cuando
el dios "Chac" "se olvida de visitar determinada
fiesta (organizada a fines de abril, y a mediados y fines de
mayo), los palqueros, apelando a la frescura de su carácter,
no saldan su adeudo; pero cuando llueve, no a cántaros,
y con una asistencia tremendamente fluida de espectadores, vuelven
a clamar cachazudamente: "ahora, de verdad, nos fue muy
mal; no sacamos el importe del derecho de terreno", y pagan
lo que acuerda la mayoría, como una artimaña para
darle fuerza a su justificación, causando con esto un
grave daño a la economía del comité, que
se preocupó en proporcionarles un espectáculo
de respetable calidad. |
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Nunca
se ponen a analizar, o si lo hacen, poco les importa,
sobre el problema en relación con el compromiso
que éste ha contraído con los ganaderos
y toreros. A estos empresarios no se les debe adeudar
nada; ni tampoco sería responsable buscarles pretextos,
recurriendo a la actitud deshonesta de los palqueros,
¡de ninguna manera! Todo comité, si se precia
de ser íntegro en sus compromisos, ¡debe
cumplir!, a pesar de las contrariedades. En cambio, los
constructores del coso taurino rural sí tienen
el alma endurecida para no cumplir con dignidad un acuerdo.
Son muy hábiles para sortear responsabilidades. |
Vaquería
en el barrio Kilakán. Abril de 2004. |
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La
diferencia entre las salidas y las entradas en esta actividad,
si no se cubre con exactitud la cuota acordada con ellos, es
enorme, la cual provoca un tremendo déficit en las finanzas
de la directiva, que a final de cuentas se convierte en el motivo
principal del fracaso económico de una feria.
En
los bailes también es motivo de desasosiego. Con el afán
de ofrecerles al público un buen programa musical, se
contratan conjuntos a tono con el gusto de todos, pero la gente
no responde a esas experiencias; asiste, eso sí, en grandes
cantidades, pero no participa activamente, se mantiene impasible
y curiosa, ocasionando con esa actitud de indiferencia, otro
colapso financiero. |
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Corridas
y bailes son los principales causantes del descalabro
del sostenimiento de una fiesta popular. No obstante,
el apoyo invaluable de las autoridades municipales y estatales,
gente amiga de corazón, público en general
(ayuda en el convite), no bastan para mantener indefinidamente
una actividad de esta naturaleza. Este apoyo, proporcionado
siempre, se ha canalizado en actos que le han dado prestigio
a una fiesta como es la vaquería (en particular
la del barrio de Fátima), en donde estos dineros
se destinan al pago de la orquesta, y una ayuda de atención
a los grupos jaraneros por su participación. Esta
admirable actividad le ha dado brillo a las ferias. |
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Quema
del "Caballero de fuego", tradición en
Nunkiní. Abril de 2004. |
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En
Calkiní, las fiestas de los barrios tienden a declinar,
y muy pronto desaparecerán si las autoridades de todos
los niveles, tanto civiles como educativas, incluyendo a los
representantes populares, las sociedades culturales, la SECUD,
el público en general, no toman cartas en el asunto.
Es de suma importancia, que las autoridades civiles, sin ambages,
apoyen con suficiencia en el aspecto económico, incluso
en la exención de impuestos en determinadas entradas,
como en la venta de cervezas, en cuyo lomo cabalga también
la fuerza monetaria de una fiesta; que la SECUD no sólo
considere el mes en que se conmemora el fortalecimiento a la
campechanidad (octubre), sino que debe encargarse de verificar
si durante todo el ciclo escolar los maestros, de los niveles
básicos, combinan en teoría y práctica
los contenidos programáticos estatales y nacionales,
en las diferentes asignaturas; que los encargados de las inquietudes
populares lleven a las tribunas correspondientes la voz del
pueblo; que las sociedades culturales apoyen arduamente en el
fomento a las tradiciones y participen con una representatividad
en las vaquerías de los barrios, como una muestra enmarcada
en los objetivos nobles de su génesis. |
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Finalmente,
que el público en general intervenga activamente
en todas las actividades programadas. Si no se toma en
consideración estas reflexiones, el día
de mañana las fiestas de los barrios de la "Colonia
de Fátima", la Concepción, Kilakán,
el pueblo de Tepakán, y de otros lugares, dejarán
de formar parte del acervo patrimonial de la cultural
Ah Canul, y sólo sobrevivirán todas aquellas
patrocinadas por los ayuntamientos y juntas municipales.
Las de los barrios, esencia de la verdadera expresión
del pueblo, sólo perdurarán en la memoria
local, aunque endeblemente. |
"Tardeada",
audición musical, en la "Colonia de Fátima",
en mayo de 2004. |
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"Quienes
aman el solar que los vio nacer y crecer, jamás entenderán
el por qué un grupo de personas, a pesar de la advertencia
en contra de ellas, persisten en salvaguardar las tradiciones,
y la respuesta solo es una: darle resplandor a la patria chica.
Si todos los promotores sucumbieran ante la corrosiva crítica,
la grandeza de nuestras raíces se iría irremediablemente
a pique". |
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Fotos:
Santiago Canto Sosa |
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