Calkiní, 27 de febrero de 2007
 
Familias firmes en valores. Garantía de una sociedad sana
 

Nuestro país, es una comunidad con gran riqueza cultural; no sólo por sus lenguas, grupos étnicos o sitios arqueológicos, sino por el cúmulo de costumbres y tradiciones populares que lo caracterizan y distingue de otras naciones. La familia mexicana y sus costumbres, son parte del patrimonio social de pueblos y ciudades de México.

La familia es la primera institución social a la que pertenece el ser humano, su función en la vida de sus integrantes, va más allá, del simple hecho de proveer alimento, vestido y educación.

Familia. 2005
 

La familia es el principal espacio de aprendizaje, orienta el sentido a la vida; también es fuente inagotable de amor y sentimientos; por tales razones, la celebración del día de la familia en nuestro país, es una estrategia prioritaria, para fomentar la unidad familiar y preservar los valores que la han caracterizado; resaltar su función educadora y reconocerla como agente cultural, en la transmisión de tradiciones de generación en generación.

Ante las circunstancias actuales y como parte del proceso de transformaciones sociales de esta época, la familia atraviesa, momentos de fragilidad e inconsistencia en la educación de los hijos; la influencia de otras formas de crianza de culturas diferentes a la nuestra, son agentes dinámicos del cambio en la estructura y funcionamiento de las familias. Basta con analizar los datos proporcionados por el INEGI (según el último ejercicio censal del 2000), existen en México 22.3 millones de hogares; en ellos, la forma más común de organización de la familia: es de pareja con sus hijos (69 %), el 17.3% está constituido por un jefe (hombre o mujer) con sus hijos, el 10% son parejas sin hijos y el 3.7% se forman por el jefe sin pareja, ni hijos, pero viviendo con otros parientes (nietos o sobrinos). Estas condiciones, indican que la composición familiar se ha modificado, pues, ahora, no todas las familias están compuestas por padres casados e hijos; así se comprobó, al reconocer que en las familias donde el jefe es hombre, es mayor el número de personas (78 millones) que pertenece a esa estructura; en tanto, que las familias donde el jefe es mujer, existen 15.7 millones de mexicanos que viven bajo esta organización.

Esos datos, indican como el concepto de familia, se modifica y su composición también; en consecuencia, las tradiciones familiares y valores, experimentan el acecho de nuevos patrones culturales y de comportamiento en el hogar; la vulnerabilidad en la adquisición de otros roles en el papel de los padres y el riesgo de alterar la dinámica familiar. Por ello, es necesario, unir esfuerzos e iniciativas, para fortalecer la educación familiar, como columna de una sociedad sana; enfatizando su función educadora. Hoy, más que antes, debemos fomentar el valor de la familia, generar mayor unión en el núcleo familiar, forjar lealtad y fidelidad, compartir éxitos y fracasos, resolver problemas juntos, compartir espacios, trabajar en tareas del hogar, generar la comunicación, participar en la organización del proyecto familiar, asegurar el diálogo y la convivencia.

Los valores que se fomenten en la familia, serán la base para una vida en sociedad; desde mi punto de vista, son recursos básicos para garantizar la integración familiar, promover la paz en el hogar; hacer de cada familia, un grupo unido, solidario y fuerte en vínculos afectivos.

Los valores y vínculos familiares que se fomenten en el hogar, serán el cimiento para construir una familia sólida y la personalidad sana de los hijos; donde el apoyo y la comprensión, sean garantía de una vida en comunidad; con ambientes agradables, matizados de sentimientos positivos, hábitos buenos y actitudes, basadas en el respeto, solidaridad, unión, dignidad, y convivencia; que permitan a todos en la familia, disfrutar cada momento de la vida.

La familia es la primera escuela de valores humanos y sociales, es la comunidad de vida y amor; es fuente de experiencias y sentimientos.

Hoy y todos los días, celebre en familia, la generosidad de la vida y las bendiciones del Creador.

Respetuosamente comparto este mensaje, para reflexionar acerca de la familia, porque, una sociedad que tiene familias sólidas y educa en valores, tiene la esperanza de una convivencia sana y una vida en paz.

Me despido, con este pensamiento “La felicidad no está hecha del tamaño de la casa, sino del tamaño del amor que llena la casa”. ( Fray Hugo Baggio).

San Francisco de Campeche, Cam. Febrero de 2007.

 
Fuente: Texto enviado por Teresita Durán Durán; 26/02/2007 / Foto: Santiago Canto Sosa; 2005