Calkiní, 19 de febrero de 2006
 
Carta a mi amigo, César Iván
 
 

No te has ido. Los hombres cabales como tú, permanecen en el corazón de su pueblo: se registran en la memoria y en el alma de sus amigos. Si bien es cierto, que tú ya vas camino hacia la luz eterna y nos duele la partida imprevista de tu cuerpo; hoy, nos conforta el alma y el corazón acongojados; porque tú, supiste proveernos de la alegría por la vida, y ser ejemplo a seguir en las luchas cotidianas.

Vayan nuestras oraciones al Creador del Universo, para que, si considera que llegas con alguna falta, te perdone y te acepte en su gloria.

César Iván Arcila Amézquita (Izq.), en la inauguración de Radio ICAT
 

Nosotros, desde aquí, sentimos no haber podido seguir disfrutando de la amistad con la que nos distinguiste; pero, honraremos en los hechos la heredad de trabajo que nos legas, estés donde estés; pues hombres como tú, ya tienen asegurado un pedazo de inmortalidad en el tiempo, que es el único que no muere sobre la tierra. Sé que vives, y seguirás viviendo en nuestros corazones, hasta que se apague el sol.

Jorge Miguel Cocom Pech

 
 
Foto: Santiago Canto Sosa