No hay pasión sin luna ni humano sin estrella.
La pureza del corazón se alza al creador
igual que un astro radiante,
venimos de Dios y a Dios vamos y vemos,
quien así lo vive, será luz a los ojos del mundo.
La sombra no habita, es la luz la que no ves.
Mirad en la dirección del amor, ¡alcanzarlo!;
conjugad con el alma el verbo amar, ¡sentirlo!,
reconducir el itinerario de vuestra existencia
a caminos en los que Dios habla y respóndele.
Sólo aquel que sabe de Dios, ¡todo lo entiende!
|