Calkiní, 17 de enero de 2008
 
Carmen de la Fuente. Mujer de letras y sentimientos transparentes

Por Teresita Durán Vela

 

En 1990, como parte de los festejos del 450 aniversario de la fundación de Campeche, Doña Carmen de la Fuente se hizo acreedora a la Flor Natural, premio otorgado a la mejor composición poética dedicada a la ciudad. La sensibilidad y métrica magistral del soneto, transformaron las palabras de esa gran poetisa mexicana en 14 versos, para dar a cada uno de los poemas laureados: “Niña dorada de azul corpiño” y “Mar de Campeche”, música a los oídos; fueron dos cantos, inspirados en el paisaje espejeante del mar y en el anhelo silencioso de un amante invisible.

Sus viajes a este rincón del sureste mexicano, se remontan décadas atrás: los primeros encuentros con los poetas y amigos, cobijados por Casa Maya de la Poesía, bajo la dirección general de Brígido Redondo y el aprecio especial de esta dama, a nuestra tierra; han sido los lazos indisolubles que la mantienen unida a Campeche.

Carmen de la Fuente, mantenedora de los Juegos Florales del 50º Aniversario del Grupo "Brecha", de Ciudad del Carmen, en 1995. El certamen lo ganó Santiago Canto Sosa
 

Conocí a Doña Carmen de la Fuente, en una de las sesiones de otoño de la Casa Maya; una mujer exitosa, con una memoria privilegiada y una sensibilidad singular, para expresar con fuerza, el valor de la palabra y exaltar la magia de la poesía. Es considerada vivo testimonio de dos siglos, pues desde 1918 vio la luz y hasta hoy (enero 2008), sigue con toda la brillantez del pensamiento, evocando recuerdos de su vida laboral, en las escuelas prevocacionales y vocacionales del insigne Instituto Politécnico Nacional. En su discurso, relata con objetividad –siempre que la ocasión lo permite-, el legado del Gral. Lázaro Cárdenas a la nación; y se apasiona cuando narra algunos sucesos del movimiento estudiantil del 68.

Doña Carmen de la Fuente es una mujer de méritos académicos, por su desempeño en instituciones de educación media y superior, en el Distrito Federal; formadora de múltiples generaciones de mexicanos. Ingresó al “Poli” como maestra de Español, Literatura Castellana y Literatura Universal.

Su gran pasión por la lengua española y su sensibilidad humana, le han permitido engarzar el conocimiento y las emociones, en verdaderas estrofas llenas de vida; su forma de interpretar la realidad social la han llevado a dar voz a la represión y al silencio de los menos protegidos; su filosofía ante la vida, el trabajo y el pueblo, alimentan el manantial de sus creaciones literarias: desde el verso libre hasta la elegancia del soneto. Su poesía es profunda; su dramaturgia, ensayos y periodismo cultural, la han consolidado como fuente viva de las letras mexicanas y ejemplo de lucha femenina, en tiempos difíciles, durante el siglo XX.

Es autora de la letra del himno al Instituto Politécnico, mismo que se interpretó por vez primera el 19 de agosto de 1961, en la ceremonia del XXV aniversario de su fundación. He aquí un fragmento.

(Coro)   Su libertad México crea
            surge la Patria, nace la luz;
            nos convoca tu voz, Politécnico;
            nos conduce tu amor, juventud.

            En dinámico anhelo conjugas
            las dos fuerzas de un mundo viril;
            es la ciencia, crisol de esperanzas,
            es la técnica, impulso motriz.

           Guinda y blanco, indómita almena
           que defiende tu ardor juvenil,
           oriflama en las lides gallardas
           en tus manos triunfal banderín.

Tiene en su haber los libros: “Viajera por un siglo” (edición del IPN/CONACULTA), “De la llama sedienta” (1952), “Las ánforas de abril”, “Entre combate y tregua” (dos títulos con el mismo nombre), “Procesión de la memoria”, “Como la luz”, “Lázaro Cárdenas, palabra de hombre”; además de ensayos, artículos de crítica y otros trabajos, publicados en revistas de lengua hispana, nacionales como extranjeras.

Hace poco menos de un lustro, recibió las “Llaves de la ciudad”, de manos del entonces Presidente Municipal, Lic. Fernando Ortega Bernés. En octubre de 2004, en la Sala de Cabildo del Palacio Municipal, presentó el poemario “De amores visibles e invisibles”, una edición de la Colección Rosa Naútica de Casa de Maya de la Poesía, con el apoyo solidario del Frente de Afirmación Hispanista, que dirige el Dr. Fredo Arias de la Canal.

¡Qué forma de honrar la poesía mexicana!

De su obra “De amores visibles e invisibles” (editada en Campeche, 2004),  comparto los siguientes fragmentos:

La última luz” (Fragmento)

La última luz que se derrama sobre la tierra
no es el abrir de las flores
sino el cerrar de sus corolas.

La última luz es un adiós, un llanto,
un sollozar en la penumbra.
Cuando fue la mañana, abriéronse las flores.
A la luz de la tarde, se cierran las corolas.

 

Dos perlas” (Fragmento)

Yo que amo el mar como un dios
de antiguas epopeyas,
extraje de su seno dos misteriosas perlas:
una encierra en los visos del nácar
las memorias del agua,
el abismo secreto del orbe submarino.

La otra, naturaleza cálida,
es pluma, encaje, adorno de la vida,
caracol que ríe y canta,
aligera pesares de la tierra.

Doña Carmen de la Fuente deja sentir su fuerza, cada vez que alguien interpreta el himno del “Poli”; permite al pensamiento navegar cada instante y alimenta el espíritu de los poetas y amigos de Casa Maya de la Poesía, cada vez que sus pies tocan suelo campechano; alimenta su alma de frescura y su mirada, reposa en el bello atardecer que adorna  la bahía.

Ella sigue hilvanando versos, recuerdos y esperanzas; mientras los demás, seguimos sus huellas…

San Francisco de Campeche, Cam. Enero de 2008.

 
 
Fuente: Texto enviado por Teresita Durán Vela; 16 de enero de 2008 / Foto, escaneada del libro "Memorial de una BRECHA de Cultura (1945-1995)". Ciudad del Carmen, Campeche, 1995. 104 pp.