Calkiní, 5 de enero de 2007
 
Fiestas navideñas y de fin de año
 

Calkiní festeja siempre. Diciembre, sobre todo, se vuelve un salón de bailes y regalos. Los convivios, los viajes a Mérida y Campeche son cotidianos en ese mes.

Llegan familiares de otras partes del país, y de los Estados Unidos. Maestros, albañiles... que trabajan lejos -o cerca- regresan a su terruño a visitar a parientes y amigos.

Hijos, nietos... conocen a sus abuelos; pasean en calles de la infancia y juventud paternas.

"Pesebre", en la explanada del Palacio Municipal (24 de diciembre 2006)
 
Festival Navideño, en una escuela primaria (19/12/2006)
Festival Navideño, en la Casa de Cultura. (21/12/2006)
 

Los festejos comienzan antes de salir de clases. En la víspera, los niños comparten su alegría navideña con piñatas y platillos de comida. Las reuniones se alargan en restaurantes, donde jóvenes y adultos intercambian obsequios.

Posadas costumbristas -y "estilizadas"- concentran a los habitantes en gran festividad. Unos van por los caminos de Belén llevando imágenes de José y María; al llegar a la capilla del respectivo barrio, reciben su aguinaldo de dulces y antojitos regionales. Otros, aprovechan las vacaciones para ejercitar el sueño. Y muchos más, asisten a las celebraciones sociales de Bodas o XV Años.

La Nochebuena es propicia para seguir la bulla. En esta ocasión, un aguacero tuvo en jaque a los convidados. Pero, la lluvia frenó su ímpetu pocas horas antes del nacimiento de Jesús.

 
Llegada de los peregrinos a la Posada de la capilla de San Luis Gonzaga (23/12/2006)
Pesebre en la parroquia de San Luis Obispo. (24/12/2006)
 

Gente en los templos. Gente en las calles en busca de bebidas y viandas. Gente en las casas. Las puestas del niño en el pesebre, El champán, la cerveza, el refresco embotellado, las nueces y avellanas, el pavo asado. Gente dormida.

La agonía del año 2006 se corvirtió en festines y bailongos. En la tarde, muñecos de trapo, cartón, y otros materiales, fueron sentados en sillas viejas o sobre el piso en la entrada de algunas casas. Se continuó la actual costumbre de quemar el "año viejo", a las doce de la noche. En 1988, la profesora Geny Interián (María Eugenia Interián Blanqueto) inició la travesía de rellenar el monigote con material de desecho y pólvora.

En ocho sitios populares hubo diversión. Grupos musicales de localidades vecinas, y de nuestra población, amenizaron las pachangas. En domicilios particulares no fue la excepción: antes o después de la misa de diez p.m. las comilonas volvieron a reunir a los que se quedaron, en esta in/tranquila ciudad, a invernar en el principio del año nuevo.

 
"Viejo", en un sitio de la calle 15
"Año Viejo", en la entrada de una casa. Calle 26
 
 
Fotos: Santiago Canto Sosa