| La
víspera de la Navidad está cerca, las posadas
han iniciado, se percibe el ambiente de fiesta: luces de colores,
piñatas, arbolitos, esferas, regalos, nacimientos y flores
de nochebuena. Los villancicos se escuchan por las calles de
pueblos y ciudades. ¡El ambiente festivo en espera del
nacimiento del Niño Dios se apodera de los hogares! ¡Qué
emocionante! Esos instantes se añoran, la noche del 24
de diciembre se ilumina con la luz de Creador, las armaduras
de las personas se aflojan, para dar paso a los abrazos y saludos
afectuosos. Toda una velada de sentimientos, regalos y buenos
deseos.
El
espíritu de la Navidad es como un céfiro de alegrías
–aunque a veces también de tristezas- pues, afloran
recuerdos de aquellas personas que adelantaron su viaje; otras,
experimentan vivencias de sufrimiento ante la enfermedad de
algún ser querido, la pérdida del padre, la pareja
o los hijos. ¡No siempre la Navidad es sinónimo
de fiesta! No importa, cuál sea su caso, lo mejor es
tener voluntad y entregarse plenamente a la celebración
del nacimiento de Jesús, un episodio que marca la continuidad
de la fe en los creyentes católicos, acrecienta el valor
del amor y respeto al prójimo. La navidad es una bendición
para los hombres y mujeres de todas las edades.
Este
año, la compleja situación en el mundo entero,
amenaza los días de celebración. Los mexicanos
no están exentos de los peligros; la maldad, el odio
y la violencia en las bandas de delincuentes, atemorizan a miles
de hogares. En algunas familias, se abrirán heridas de
sufrimiento a causa de enfermedades, graves problemas económicos,
secuestros y hasta la muerte puede llegar intempestivamente.
Todo es posible, la vida es un regalo y en un instante puede
cambiar de envoltura. Por eso, en estos días de celebración
por la llegada del Salvador, permita a su corazón ser
generoso con los otros; comparta el pan con los que no tienen,
regale lealtad a los amigos; abrace a los pequeños, cuide
a su padre, salude al anciano de la esquina, visite a su hermano,
ore por sus seres queridos y eleve su mirada al cielo, en busca
de la estrella de Belén, su luz guiará el camino
en búsqueda de la felicidad.
Estimados
lectores, gracias por aceptar este mensaje y permitirme llegar
a su interior. Deseo sinceramente para usted y su familia, una
Navidad pletórica de paz. Celebre la vida y brinde por
la alegría de estar hoy aquí con los suyos.
La
Navidad es la gala de la buena voluntad, tiempo de caridad y
convivencia.
¡Feliz
Navidad!
San
Francisco de Campeche, Cam. Diciembre de 2009. |