Calkiní, 15 de diciembre de 2009
 
Navidad. Tiempo de caridad y convivencia
 
 

Por Teresita Durán Vela

 

Han pasado muy rápido los meses de este año, una vez más, las familias tienen un motivo especial para convivir y compartir momentos de fraternidad; los amigos encuentran en estas fechas, la ocasión para afianzar lazos afectivos; las parejas disponen de un ambiente propicio para reafirmar sus emociones, los niños corren y saltan de alegría en espera de los regalos.

 

La víspera de la Navidad está cerca, las posadas han iniciado, se percibe el ambiente de fiesta: luces de colores, piñatas, arbolitos, esferas, regalos, nacimientos y flores de nochebuena. Los villancicos se escuchan por las calles de pueblos y ciudades. ¡El ambiente festivo en espera del nacimiento del Niño Dios se apodera de los hogares! ¡Qué emocionante! Esos instantes se añoran, la noche del 24 de diciembre se ilumina con la luz de Creador, las armaduras de las personas se aflojan, para dar paso a los abrazos y saludos afectuosos. Toda una velada de sentimientos, regalos y buenos deseos.

El espíritu de la Navidad es como un céfiro de alegrías –aunque a veces también de tristezas- pues, afloran recuerdos de aquellas personas que adelantaron su viaje; otras, experimentan vivencias de sufrimiento ante la enfermedad de algún ser querido, la pérdida del padre, la pareja o los hijos. ¡No siempre la Navidad es sinónimo de fiesta! No importa, cuál sea su caso, lo mejor es tener voluntad y entregarse plenamente a la celebración del nacimiento de Jesús, un episodio que marca la continuidad de la fe en los creyentes católicos, acrecienta el valor del amor y respeto al prójimo. La navidad es una bendición para los hombres y mujeres de todas las edades.

Este año, la compleja situación en el mundo entero, amenaza los días de celebración. Los mexicanos no están exentos de los peligros; la maldad, el odio y la violencia en las bandas de delincuentes, atemorizan a miles de hogares. En algunas familias, se abrirán heridas de sufrimiento a causa de enfermedades, graves problemas económicos, secuestros y hasta la muerte puede llegar intempestivamente. Todo es posible, la vida es un regalo y en un instante puede cambiar de envoltura. Por eso, en estos días de celebración por la llegada del Salvador, permita a su corazón ser generoso con los otros; comparta el pan con los que no tienen, regale lealtad a los amigos; abrace a los pequeños, cuide a su padre, salude al anciano de la esquina, visite a su hermano, ore por sus seres queridos y eleve su mirada al cielo, en busca de la estrella de Belén, su luz guiará el camino en búsqueda de la felicidad.

Estimados lectores, gracias por aceptar este mensaje y permitirme llegar a su interior. Deseo sinceramente para usted y su familia, una Navidad pletórica de paz. Celebre la vida y brinde por la alegría de estar hoy aquí con los suyos.

La Navidad es la gala de la buena voluntad, tiempo de caridad y convivencia.

¡Feliz Navidad!

San Francisco de Campeche, Cam. Diciembre de 2009.

 
 
Fuente: Texto enviado por Teresita Durán Vela; 15/12/2009 // Foto: Santiago Canto Sosa; 2008