El mar, luna pintada por el cielo,
un haz de colores que nos da vida.
Una vida de bajada y subida,
donde no hay desconsuelo sin consuelo.
Qué bálsamo
poder gozar el vuelo,
ser
manso y bravo según la medida
de amor o desamor que nos convida,
penetrar como el mar la luz del velo.
Una
masa de agua sólo destruye ropajes de pensamiento viciado;
limpio
el corazón, la paz se construye.
Dejad, pues, que el azul enamorado
tome verso lo que en verso rehuye
del viento y vuelva al mar purificado. |