Después del sermón, la Madre reiteró sus votos perpetuos. Posteriormente, el señor Obispo informó que ella había recibido la bendición papal el mismo día. En este reconocimiento, está escrito lo siguiente: “La nunciatura Apostólica se complace en comunicar que Su Santidad el Papa Juan Pablo II se ha dignado conceder la implorada Bendición Apostólica a Hna. María de las Victorias Cubillo Cázares con motivo de su 50º Aniversario de Vida Religiosa en prenda de abundantes favores celestiales, haciéndola extensiva a todos los participantes en la ceremonia.” Sandri. N.A. Cd. de México. 27 de Agosto del 2000.
Después de la celebración eucarística, la Madre Victoria recibió la felicitación de la comunidad católica al salir del templo y en el local de la Sociedad Cultural “Aurora”, donde departió con familiares y amigos, mientras un mariachi de Mérida interpretaba melodías rancheras de Jalisco de donde ella es originaria.
A continuación, comparto una semblanza de “la Madrecita”, como cariñosamente es llamada por sus Hermanas e Hijas en Cristo, quienes le regalaron una serenata ayer por la noche, y en la que le dedicaron unos versos que al final se detallan.
Antonia María Guadalupe Cubillo Cázares nació en los Sabinos, Degollado, Jalisco, el 17 de enero de 1931. Hija de Eleuterio Cubillo Díaz y de Ignacia Cázares. Ingresó a la fraternidad de Hermanas Clarisas Franciscanas en la Ciudad de México (Villa de Guadalupe) el 14 de diciembre de 1948.
Tomó el santo hábito el 24 de junio de 1949. Realizó su profesión temporal el 27 de agosto de 1950. Profesó sus votos perpetuos el 12 de octubre de 1953. En octubre 26 de 1980, llegó -junto con siete hermanas más- a fundar este monasterio de Santa Santa Clara y San Francisco, en la ciudad de Campeche. Más tarde, el 24 de julio de 1982, se trasladó el monasterio de la ciudad de Calkiní, donde actualmente ella brinda su apoyo, su alegría y su entusiasmo al servicio de Dios, por el bien de tantas personas que lo necesitan.
CON CARIÑO FRATERNO PARA LA MADRECITA.
Hace 50 años emprendiste un camino
seguro de entrega y de oblación;
hoja a hoja se ha desprendido
el calendario de tu vida
a favor de la humanidad;
tu servicio, alegría y generosidad
han engendrado almas y levantado
a los que han sucumbido.
Tu oración y tu silencio han sido
la antorcha que ilumina.
Madre Victoria, gracias por el sí
que sostienes al Señor,
tu ejemplo nos anima,
nos motiva a continuar firmes.
Que el buen Dios te conceda
postrarte un día ante su Presencia
con tu misión cumplida y habites
por siempre en su morada perpetua. |