En
homenaje a todas las personas que forman ese selecto grupo,
dedico estas líneas con todo respeto, porque antes de
llegar a esa etapa de la vida, durante años, entregaron
vitalidad, creatividad y capacidad para hacer de su existencia,
un pasado de recuerdos y aventura; un presente inimaginable
y un futuro de sorpresas.
Cuando
la vida regala la oportunidad de avanzar un peldaño
más, la vejez es una etapa singular en la existencia
humana; una edad abierta a la vida, no como equivocadamente
algunos creen, que cumplir más de 60 años y
obtener la credencial del INSEN, ya es suficiente para entregarse
al olvido, la soledad o la muerte; por el contrario, cumplir
tantos años, es una oportunidad para seguir acumulando
experiencias, disponer de mayor tiempo libre para disfrutar
de las actividades de la casa y la familia; sentirse productivos
y creativos; pues, en verdad, son escogidos por el Creador,
para seguir en este mundo, -injusto en ocasiones- pero con
ventanas abiertas para ver el sol al despertar, el brillo
de las estrellas al anochecer y la claridad de la luna, dibujando
una sombre al caminar.
Cuando
el hombre o la mujer rebasa los 80 años, es
probable que necesite más ayuda, viva con mayores
restricciones y tenga padecimientos propios del envejecimiento,
es innegable que la piel pierde elasticidad y las arrugas
se reafirman, en fin, los cambios físicos son irreversibles.
Una mirada en el espejo es una forma de hacer un repaso por
la vida, recordar sucesos del pasado, unir episodios, situaciones
agradables y hasta momentos de tristeza o dolor.
Durante
el proceso de envejecimiento de los adultos mayores, la
familia juega un papel importante, se convierte en el oasis
de compañía, ayuda, apoyo y comprensión.
El
adulto mayor en casa, implica responsabilidades, atención,
gozo; brinda oportunidades a toda la familia para admirar
la sabiduría del abuelo o la abuela, sentirse orgulloso
de las experiencias y la autoridad que representa, así como
los momentos de alegría que tantas veces compartió.
Quienes tienen la fortuna de convivir con un adulto mayor,
aún pueden dedicar parte de su tiempo, expresarle
afecto, porque a esa edad, los problemas de salud pueden
agudizarse y sus días con nosotros, irán disminuyendo.
La
vida de los adultos mayores puede ser diferente, si atendemos
sus necesidades. La compañía es el mejor
bálsamo
para la soledad; un abrazo afectuoso equivale a la mejor
vitamina del día; una mirada acompañada de
sonrisas, llega al alma y hace a un lado malestares y
dolores. Las visitas y los paseos son un buen pretexto
para revivir imágenes
de ayer, cuando tomados de la mano y bajo la mirada de los
abuelos, los pequeños disfrutaron su compañía;
ahora, ellos necesitan de la mano firme, el brazo fuerte,
la mirada tierna o la palabra alentadora, para seguir adelante.
Estos calmates altamente afectivos, y en dosis necesarias,
son la mejor medicina para el espíritu, la alegría
y la ilusión de las personas de la tercera edad.
No
importa que día del año sea hoy, aún
estamos a tiempo de hacer ese repaso por la vida de los adultos
mayores, apreciando recuerdos y experiencias; porque la vejez
no empieza a los 70 años, es cuestión de actitud
ante la vida, alguien dijo que empieza el día en que
uno comienza a vivir de sus recuerdos. |