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Un
muñeco es quemado en la plaza principal de Nunkiní,
dos veces al año. Lo pasean por el pueblo durante tres días,
antes de la hora de su inmolación.
La
Sociedad "Caballero de fuego" lo diseña para darle
continuidad a una tradición de cuatro centurias. Se supone
que a principios del siglo XVII ya existía esta ceremonia,
tiempo en que se dice que la terrible viruela negra acabó
con casi todos los habitantes de Chan Kah, un poblado vecino.
Los
sobrevivientes hicieron un monigote representando al invasor español,
al que le echaron la culpa de esa nueva enfermedad. Después
de prenderle fuego y convertirlo en cenizas, cuenta la leyenda que
la viruela dejó de asolar el lugar.
Una
hilera de 90 metros, tejida con bombas (de pólvora, papel
y tzosquil), es encendida, hasta llegar a los pies del "hombre",
que explota a causa de los petardos alojados en diferentes partes
del cuerpo.
Desde
hace ocho años, se hace lo mismo con la X'naan K'aak' (mujer
de fuego), que representa a una mestiza. Esta costumbre comenzó
a hacerse al brotar una epidemia de cólera en el poblado,
en 1992.
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Fuente:
CANTO
SOSA, Santiago, Comp. Municipio de Calkiní. Breve descripción.
Calkiní, Cam. 2001. 64 pp.
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