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Narrativa
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Ciega obediencia
En aquel reino todos los súbditos le guardaban ciega obediencia al rey y su familia. No había excepción alguna.
El orden establecido se había logrado así: Durante los alumbramientos los parteros reales, fieles depositarios y ciegos ejecutores de un noble y regio decreto, provocaban el primer lamento de los recién nacidos con la extirpación de los ojos. Después, cortaban el cordón del ombligo.
El uno para el otro
Para realizarse íntegramente como ser humano él anda en busca de su pareja ideal. Ella también.
Un día se encuentran. Descubren que uno había nacido para el otro. Y se casan. Y son muy felices. Ella es todo fuego. Él, un eficaz bombero.
Fuente: Imarginaciones. Narrativa (Colectivo Génali). Centro de Escritores de la Península de Yucatán. Bacalar, Quintana Roo, 1985. 69 pp.
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